Política de inmigración: niño espera que Biden detenga la dolorosa separación familiar

BOGOTÁ, Col. – Hay angustia en Florida y en Colombia. Una familia venezolana-estadounidense no ha podido celebrar junta la Navidad y ni la víspera de Año Nuevo, desde hace tres diciembres.

Gabriel Villar celebró recientemente su décimo primer cumpleaños en Orlando con su abuela y hermano mayor. Sus padres, María y Asdrúbal Villar, le desearon lo mejor en una videollamada desde Bogotá.

Gabriel está cansado de las videollamadas. Solo quiere abrazarlos.

“Cuando eres mayor, vives con lo que tus padres te enseñaron, por lo que la mayoría de las veces se supone que tus padres te ayudarán, pero no estuvieron allí para ayudarme”, dijo Gabriel. “Estaba solo”.

Sus padres dejaron los Estados Unidos el 26 de septiembre de 2018 para renovar las visas estadounidenses que les habían permitido trabajar en la industria del entretenimiento. Dijeron que habían estado viajando de un lado a otro sin problemas durante aproximadamente 45 años hasta que la administración del presidente Donald Trump convirtió un proceso que solía tomar una semana en años.

Todos los días, en ocasiones hasta dos veces, Gabriel se arrodilla frente a un pequeño altar católico. Tiene fotos de su familia junta. Siempre reza por una reunión familiar. La elección del presidente Joe Biden le dio esperanza.

“Estoy muy emocionado de escuchar la noticia de que el presidente Joe Biden reunirá a muchas familias”, dijo Gabriel en un video que su familia compartió en las redes sociales.

El video se volvió viral ya que hay muchas otras familias en situaciones similares. Dijo que quería que Biden supiera que está esperando su turno y que necesita ayuda.

Por ahora, sus padres, tienen sus maletas listas. Su visa estadounidense fue aprobada, pero están esperando la autorización de un superior dentro de la administración de Biden.

María y Asdrúbal Villar dijeron que tienen mucho dolor. Cada día, lejos de su familia, durante la pandemia de coronavirus se vuelve más oscuro. No entienden por qué están siendo castigados.

“Soy mamá. Lloro todo el tiempo. Es horrible”, dijo María Villar entre lágrimas. “Mi familia es una buena familia”.


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