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Florida bate récord de COVID-19, pero el gobernador no cede

Gov. Ron DeSantis made a stop in South Florida Tuesday as the state continues to lead the nation in COVID-19 hospitalizations, but he insisted that the spike will be short-lived and said he won’t impose any business restrictions or mask mandates.
Gov. Ron DeSantis made a stop in South Florida Tuesday as the state continues to lead the nation in COVID-19 hospitalizations, but he insisted that the spike will be short-lived and said he won’t impose any business restrictions or mask mandates.

Florida volvió a batir el martes su récord de hospitalizaciones por COVID-19, pero el gobernador del estado redobló su apuesta política, insistiendo en que el repunte disminuirá pronto. Ron DeSantis insistió en que no impondrá restricción alguna a los negocios ni la obligación de usar mascarilla.

Con la variante delta, mucho más contagiosa y que ahora se está extendiendo exponencialmente, Florida alcanzó el martes un máximo histórico de 11.515 personas hospitalizadas por COVID-19 en un solo día, según datos publicados el martes por el Departamento de Salud de Estados Unidos.

La nueva cifra superó por tercer día consecutivo el récord del año pasado, cuando no había vacunas disponibles. Las hospitalizaciones se han multiplicado por 11 con respecto a los 1.000 pacientes con COVID hospitalizados a mediados de junio. Aproximadamente 2.400 pacientes se encuentran ahora en cuidados intensivos.

Sn embargo, DeSantis dijo esperar que las hospitalizaciones disminuyan en las próximas dos semanas, afirmando que el aumento actual es estacional, ya que los floridanos pasan más tiempo juntos en interiores para escapar del calor y la humedad del verano.

DeSantis atribuyó su política de respuesta al COVID, que se ha centrado en vacunar a los adultos mayores y a los residentes de hogares de ancianos, por el hecho de que menos floridanos están muriendo ahora que en agosto pasado. Hace un año, Florida tenía un promedio de alrededor de 180 muertes por COVID al día durante un pico a principios de agosto, pero la semana pasada promedió 58 por día. Las muertes no aumentan hasta unas semanas después de los repuntes de las hospitalizaciones, ya que la enfermedad suele tardar semanas para poder matar a alguien.

“Incluso entre muchas pruebas positivas, se observa mucha menos mortalidad que hace un año”, dijo DeSantis en una conferencia de prensa en el área de Miami. ”¿Preferiría tener 5.000 casos entre los jóvenes de 20 años o 500 casos entre los adultos mayores? Preferiría tener los más jóvenes”, aseguró.

DeSantis también dijo que la “histeria causada por los medios” sobre los números crecientes podría hacer que muchas personas que sufran un ataque cardíaco o un derrame cerebral eviten ir a una sala de emergencias por temor a infectarse. Los médicos entrevistados por The Associated Press reconocieron que esto sucedió durante los primeros meses de la pandemia, pero dicen que eso ya no es cierto ahora y que están atendiendo el número habitual de enfermos del corazón.

Los hospitales de todo el estado han tenido que colocar a los pacientes de urgencias en camas en los pasillos y otros documentan un notable descenso en la edad de los enfermos. Algunos hospitales han vuelto a prohibir visitas o están posponiendo las cirugías opcionales.

DeSantis está buscando la reelección el año próximo mientras contempla una candidatura presidencial en 2024. Una constante central de su imagen nacional entre los conservadores es su negativa a imponer órdenes de uso obligatorio de mascarillas en las escuelas y otros sitios en público o imponer restricciones a las empresas. El gobernador insistió en ese mensaje el martes, diciendo que no cederá.

DeSantis animó a las personas a vacunarse, diciendo que —si bien no son una barrera perfecta contra la enfermedad— las vacunas brindan una fuerte defensa contra una enfermedad grave. Alrededor del 95% de los hospitalizados y casi todas las muertes recientes se han producido entre la gente que no estaba vacunada, dijeron autoridades de hospitales.

El aumento de casos en Florida se produjo mientras DeSantis y los funcionarios locales tienen diferencias sobre cómo proteger a los estudiantes y al personal escolar al comienzo del año escolar.

Un distrito escolar del sur de Florida —que votó la semana pasada para exigir que estudiantes, maestros y personal usen cubrebocas cuando se reanuden las clases presenciales este mes— dijo ahora que cumplirá con la orden del gobernador, que prohíbe tales mandatos, en lugar de seguir la recomendación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés).

La junta había votado unánimemente la semana pasada para exigir que estudiantes, maestros y personal, incluso quienes estén vacunados, usen cubiertas faciales dentro de las escuelas cuando comiencen las clases el 18 de agosto.

La junta de Broward tomó la medida en respuesta a las últimas investigaciones científicas sobre el virus, que indican que, aunque es muy poco probable que una persona vacunada sea hospitalizada o que mueran por COVID-19, aún puede propagar la infección entre quienes no han sido vacunados. Esa conclusión llevó a los CDC a recomendar el “uso universal de mascarillas en interiores para todos los maestros, personal, estudiantes y visitantes de las escuelas K-12, independientemente del estado de vacunación”.

K-12 alude a los grados escolares que van desde el kindergarten hasta el 12° grado, lo que equivale aproximadamente a estudiantes de los 5 a los 18 años.

El gobernador DeSantis ha dicho que los padres son quienes deben decidir si sus hijos usan cubrebocas en la escuela.

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Gómez Licón reportó desde Miami. La periodista de The Associated Press Freida Frisaro en Fort Lauderdale contribuyó para este despacho