LA HABANA (AP) — El gobierno cubano comenzó a preparar lo que espera que sea una masiva muestra de unidad nacional ante la llegada el jueves de los cuerpos de los 32 militares cubanos fallecidos durante la operación militar en Venezuela en la cual el expresidente Nicolás Maduro fue capturado.
La recepción y honras fúnebres del jueves y una manifestación frente a la embajada de Estados Unidos en la isla que tendrá lugar al día siguiente se producen en el marco de una serie de amenazas de la administración del mandatario estadounidense Donald Trump contra la isla.
Medios de prensa locales mostraron el miércoles las imágenes del presidente cubano Miguel Díaz-Canel mientras firmaba un libro de condolencias abierto en la embajada de Venezuela en La Habana.
“Gran dolor e indignación provocó en el pueblo cubano el vil y criminal ataque a la hermana Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro Moros y la compañera Cilia Flores”, escribió Díaz-Canel.
“Sentidas condolencias y el homenaje revolucionario a las mujeres y hombres de Venezuela y a los 32 combatientes cubanos que ofrendaron sus vidas en defensa de Venezuela, en defensa de Cuba, en defensa de América Latina y el Caribe”, agregó el mandatario.
Durante los días previos las autoridades indicaron que los restos mortales de los militares llegarán vía aérea en la mañana del jueves y serán instalados en la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas, a un costado de la Plaza de la Revolución, para que la población les rinda homenaje.
Se espera que distintos actos de recordación se celebren también en las provincias del país.
Un recorrido de The Associated Press por los puntos más icónicos de la capital cubana, como la Tribuna Antiimperialista —frente a la embajada a donde se convocó a la manifestación para el viernes—, comprobó que habían comenzado la instalación de banderas y torres e infraestructura de sonido. La policía informó que el tránsito de vehículos será reorganizado.
Expertos consultados por AP recordaron al menos otros tres funerales de primer nivel. En octubre de 1976 el entonces presidente Fidel Castro encabezó una manifestación multitudinaria de despedida a 73 personas fallecidas —en su mayoría deportistas que regresaban tras realizar competencias— en un atentado a un vuelo civil de la línea Cubana de Aviación financiado por líderes contrarios a la revolución residentes en Estados Unidos.
En diciembre de 1989 se realizó la “Operación Tributo” que despidió los restos de más de 2.000 combatientes cubanos muertos en Angola cuando Cuba participó de la guerra en la que se venció al ejército sudafricano y dio fin al sistema de apartheid. En octubre de 1997 se realizaron homenajes luctuosos tras la llegada de los restos del comandante guerrillero Ernesto “Che” Guevara y seis de sus combatientes, fallecidos en 1967.
Cuba dio a conocer los nombres y los rangos de 32 militares —de entre los 60 y 26 años— que formaban parte de la guardia del mandatario en el asalto a su residencia el 3 de enero. Había miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, las dos dependencias de seguridad de la isla.
Las autoridades de Cuba y Venezuela indicaron que los uniformados formaban parte de convenios de protección entre ambos países.
Durante la semana pasada, Trump incrementó sus amenazas a Cuba para que se avenga a pactar con Estados Unidos. Washington mantiene severas sanciones a la isla desde hace más de 60 años presionando por un cambio de modelo político. En el último lustro, esas medidas de asfixia contribuyeron a desencadenar una fuerte crisis económica.
Expertos no están convencidos de que sea viable una operación militar estadounidense contra Cuba por las características de la isla, aunque la honras fúnebres y los mítines busquen convertirse en una manifestación de fuerza.
"La gente está molesta y dolida. Se habla mucho en las redes (sociales); pero muchos sí creen que los muertos son mártires contra una lucha histórica contra Estados Unidos”, dijo a la AP el analista y ex diplomático Carlos Alzugaray.
“El ejército cubano en este momento es mucho más pequeño de lo que llegó a ser, pero está bien entrenado. No se debe subestimar”, agregó Alzugaray. Afirmó además que "sigue la idea de la guerra de todo el pueblo (la resistencia popular) y el mantenimiento del armamento”, al tiempo que los jefes militares —coroneles y jefes de brigada— son veteranos de Angola, donde participaron siendo jóvenes.
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