LA HABANA (AP) — Al pie de un frondoso árbol de mango sacudido por la brisa fueron colocados en sacrificio una gallina, un gallo y una paloma. A su alrededor varias decenas de babalawos —sacerdotes de la santería cubana— entonaron oraciones una y otra vez para pedir permiso a Eggun, la divinidad de los ancestros.
Esa fue la primera parte de una ceremonia religiosa el domingo, en la que varios de los principales líderes de familias de la santería en la isla rogaron a sus deidades por la “sanación espiritual” del pueblo cubano, al igual que por un apaciguamiento de la violencia y los conflictos, que, según sus presagios anunciados a finales de diciembre, caracterizarían este año.
Repetidas veces entonaron “Sarayeye Eggun verucum layeo” (frase que significa “limpieza al pie de Eggun para alejar todo lo malo”) en lengua yoruba antigua, traída a la isla por los esclavos negros y transmitida oralmente.
Las tradiciones africanas y las de los españoles se sincretizaron en Cuba, dando lugar a la fuerte identidad afrodescendiente del país.
“Nosotros los religiosos practicantes consideramos que, a través de los sacrificios y las oraciones, podemos aliviar el impacto de las cuestiones dañinas”, dijo a The Associated Press Lázaro Cuesta, uno de los sacerdotes más conocidos, que organizó la ceremonia en el patio de una casa antigua en la popular barriada 10 de Octubre.
Sin embargo, “mientras los que gobiernan (el mundo), los que dirigen, que son los que tienen el poder de hacer o no hacer las cosas, no entiendan el mensaje de Ifa (el sistema de adivinación yoruba), no podremos evitar los desastres que están advertidos”, lamentó Cuesta.
El 2 de enero varios grupos de sacerdotes dieron a conocer la Letra del Año, el signo con el que cada final de diciembre estos religiosos pronostican el comportamiento que habrá en los siguientes meses.
Ese día, los babalawos informaron que la deidad regente sería Oggún, señor de los metales —o las armas—, los caminos y los conflictos. También es patrono de los herreros.
Al día siguiente, fuerzas de Estados Unidos ingresaron a Caracas y detuvieron al entonces presidente Nicolás Maduro. Venezuela es uno de los principales aliados políticos, ideológicos y comerciales de Cuba, por lo que el ataque generó conmoción entre la población de la nación caribeña.
Unos 6.000 colaboradores cubanos trabajan en el país sudamericano –-cientos de miles lo hicieron en las dos últimas décadas-—, y los envíos de petróleo venezolano son vitales para la isla, que no produce el volumen de crudo que su economía requiere. Treinta y dos soldados isleños de la seguridad personal de Maduro murieron en el operativo.
Actualmente Cuba enfrenta un endurecimiento radical de las sanciones que le aplica Washington, con las cuales asfixia su economía para presionar por un cambio de modelo político. El presidente estadounidense Donald Trump amenazó directamente a la isla.
“Nosotros como religiosos siempre tratamos de alejar un poquito lo que nos viene negativo a la vida”, dijo a la AP Yusmina Hérnandez, una ama de casa de 49 años, mientras participaba de la ceremonia y cocinaba en una enorme olla los platos de sopa que se ofrecerían a todos los que se acercaran durante la tarde.
Luego de pedir permiso a los ancestros en el patio junto al árbol, sacerdotes y feligreses se trasladaron a un amplio salón de la casa para la segunda parte de la ceremonia.
Con collares, tocados y vestimenta blanca, realizaron allí su ofrenda a Azowano (una de las formas que toma San Lázaro en esta religión): se colocaron de rodillas ante un enorme canasto rodeado de cuencos con frijoles de todos los tipos, maíz, habas y hasta dos huevos.
Posteriormente, en fila india varios cientos de personas que iban llegando dieron vueltas alrededor de la cesta para finalmente ser “limpiadas” con dos gallinas —se las hacían pasar a lo largo del cuerpo—, mientras los asistentes entonaban otros cánticos en lengua yoruba.
“Esto se está haciendo por el bien de la sociedad, para que no exista conflicto, violencia; para que haya armonía y salud”, comentó Eraimy Léon, un babalawo de 43 años.
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Andrea Rodríguez está en X como: https://x.com/ARodriguezAP
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