ISLA FLOREANA, Ecuador (AP) — Cerca de 150 años atrás un grupo de hombres se llevó los últimos ejemplares de tortugas gigantes que habitaban la isla Floreana, parte del archipiélago ecuatoriano de Galápagos. El viernes fueron liberados decenas de quelonios juveniles para repoblar ese ecosistema.
Los 158 animales recién llegados, de entre 8 y 13 años, empezaron a caminar en su nuevo hábitat, al que con el paso de los años se encargarán de rediseñar ecológicamente. Su liberación coincidió con las primeras lluvias de la temporada invernal.
“Tienen el tamaño suficiente para ser liberadas y se pueden defender de los animales introducidos" como ratas y gatos, dijo a The Associated Press, Fredy Villalba, a cargo del centro de crianza de tortugas terrestres del Parque Nacional Galápagos. "Se han escogido los mejores ejemplares con el mejor linaje para que vivan en esta isla”, destacó.
Estos ejemplares juveniles liberados, de un total de 700 previstos para Floreana, serán introducidos paulatinamente y “cuentan con un componente de entre 40% y 80% de la especie originaria” Chelonoidis nigra, extinta desde hace un siglo y medio, explicó Christian Sevilla, director de ecosistemas del parque.
Agregó que la especie híbrida se produjo a partir de un grupo de quelonios gigantes encontrado cerca del volcán Wolf, en la isla Isabela, pero los expertos aún no se explican cómo llegaron allí. Luego se escogió "entre los adultos que tenían mayor genética” para obtener a largo plazo una mayor pureza de la especie original.
Repoblar la isla
Hace dos siglos Floreana estaba habitada por cerca de 20.000 tortugas gigantes, pero la acción de los balleneros, un incendio y la incesante explotación humana las hicieron desaparecer.
“En términos genéticos, devolver una especie a esa isla con importante carga genética de la especie original, es vital”, dijo a AP el experto biólogo Washington Tapia, investigador y director de Biodiversa-Consultores, especializada en Galápagos.
Las tortugas gigantes, añadió, “son consideradas como ingenieras de los ecosistemas isleños” y son las principales dispersoras de semillas. Además, con sus movimientos crean espacios abiertos que “son aprovechados por otras especies de plantas y animales para progresar”. Los primeros cambios en la isla se esperan en cerca de una década.
Floreana, de unos 173 kilómetros de superficie, es una isla de origen volcánico y la más meridional del archipiélago de Galápagos, ubicado en medio del océano Pacífico y a 1.000 kilómetros de la costa continental.
Las tortugas reintroducidas en Floreana compartirán el territorio con cerca de 200 personas, flamencos, iguanas, pingüinos, gaviotas y halcones, pero también con especies vegetales —mora y guayaba— y animales como ratas, gatos, cerdos y burros, estos últimos introducidos por el hombre y eventuales amenazas para los nuevos habitantes.
Tapia destacó que las tortugas también mantienen bajo control las especies vegetales que “deben ocupar ciertas áreas de forma natural, especialmente especies leñosas” porque estos gigantes son los principales herbívoros de Galápagos.
Programas de conservación
Desde 1965 y con el apoyo de organismos y fundaciones privadas, el Parque Nacional Galápagos ha llevado a cabo una serie de programas de conservación encaminados a reproducir a las tortugas gigantes. Uno de sus logros fue generar al menos 10.000 ejemplares de quelonios de diversas especies.
Verónica Mora, habitante de Floreana, aseguró que la liberación de tortugas “es un sueño". "Estamos viendo la realidad de este proyecto de hace varios años atrás... nos sentimos muy orgullosos de tener a la tortuga gigante”.
Además de la Chelonoidis nigra, también se ha extinguido en Galápagos la Chelonoidis abingdonii, cuyo último representante fue el icónico Solitario Jorge, y la tortuga de la isla Santa Fe, de la que aún los expertos no ha definido el nombre científico.
Otras 12 especies de tortugas gigantes aún se conservan en el archipiélago ecuatoriano y están clasificadas como animales vulnerables o en peligro de extinción, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.
Galápagos fue designado en 1978 Patrimonio Natural de la Humanidad por las Naciones Unidas por su variedad y abundancia de especies animales y vegetales, terrestres y marinas únicas en el planeta.
Tales especies sirvieron de base para que el científico inglés Charles Darwin desarrollara su teoría de la evolución.
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El periodista Gonzalo Solano contribuyó en esta nota desde Quito.
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