LA HABANA (AP) — Los millonarios planes de ayuda humanitaria de Naciones Unidas a Cuba, sobre todo para apoyar a las víctimas del devastador huracán Melissa, corren el riesgo de ralentizarse debido al cerco energético impuesto a la nación caribeña por Estados Unidos, indicaron el lunes funcionarios del organismo internacional.
“En verdad el acceso a combustible es urgente para poder responder y proteger a la población más vulnerable”, dijo a The Associated Press el coordinador residente de la ONU en la isla, Francisco Pichón, quien considera que la situación es “compleja”.
Melissa, uno de los tres ciclones más poderosos en el Atlántico desde que se llevan registros y el más fuerte de 2025, golpeó el oriente cubano y dejó al menos dos millones de personas afectadas, más de 93.000 viviendas dañadas, centros educativos y de salud destruidos, y pérdidas en cultivos e infraestructura.
A finales de enero, el presidente estadounidense Donald Trump firmó una orden ejecutiva en la que amenazaba con imponer aranceles a los países que se atrevieran a entregar petróleo a la isla, la sanción más reciente y dura contra la nación caribeña, parte del objetivo de Washington de presionar a que haya un cambio de gobierno.
“Lo que observamos es que estos choques consecutivos (el impacto por el paso de tres huracanes en dos años, y en especial Melissa) en un país que tiene desafíos en su economía, y ahora con un cerco energético sin una ventana adecuada de recuperación, contribuye a disminuir la resiliencia y aumentar la vulnerabilidad”, evaluó Pichón.
Tras el paso de Melissa, la ONU lanzó en noviembre un Plan de Acción por 74,2 millones de dólares para atender a grupos necesitados e impulsar la recuperación, sobre todo en la producción de alimentos. Ya se consiguieron unos 23,67 millones en estos meses, explicó Pichón.
El plan tiene un año de plazo para su ejecución
Los donantes, además de algunas agencias del propio sistema de la ONU, fueron países como Canadá, Italia, Reino Unido y Japón, así como organizaciones regionales y no gubernamentales. Sin embargo, gran parte de esa ayuda se encuentra trabada y sin poder llegar a las comunidades por falta de combustible.
“Evidentemente va a haber retrasos importantes en la implementación (del Plan de Acción) y en el momento en que los bienes lleguen a las manos de los beneficiarios”, lamentó Pichón.
Cuba se encuentra semiparalizada luego de las amenazas de Washington, que se sumaron a la pérdida de uno de sus aliados clave, Venezuela, invadida brevemente en enero por las fuerzas armadas estadounidenses para capturar al entonces presidente Nicolás Maduro.
Además, la nación caribeña arrastra una severa crisis económica desde que comenzó esta década, a consecuencia de la pandemia de COVID-19, la aplicación de una reforma financiera —que disparó la inflación— y un incremento previo en las sanciones estadounidenses.
Las calles se fueron vaciando paulatinamente en las últimas tres semanas, el combustible para los vehículos sólo se vende en dólares y racionado, las jornadas laborales se redujeron, el transporte público quedó limitado, se suspendieron eventos culturales y deportivos, y diversas líneas áreas cancelaron vuelos o recortaron frecuencias.
Es difícil llevar ayuda
El cerco energético y el desabastecimiento de combustibles, explicó Pichón, “afecta a toda la cadena de logística que implica poder trabajar en este momento en Cuba, en cualquier parte del país”.
Indicó que, entre las dificultades clave para la entrega de la ayuda humanitaria de la ONU, está también la reducción de visitas a las comunidades por falta de combustible y el seguimiento de las entregas, una menor cantidad de fletes o el encarecimiento de estos para traer productos básicos a la isla, y las reducción de vuelos de carga.
A manera de ejemplo, la jefa de la oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, por sus siglas en inglés) en Cuba, Marisol Alfonso de Armas, dijo a la AP que unas 200.000 personas se verán afectadas –sobre todo mujeres—por la ralentización de los proyectos, que contemplan desde lotes de productos médicos como jeringas, condones o anticonceptivos, pasando por medicinas y diversos equipamientos.
“Algunos de estos insumos se encuentran hoy ya en los almacenes y no hemos podido todavía transportarlos”, lamentó Alfonso.
Pichón no descartó que la propia ONU busque traer combustible a la isla para sus operaciones, valiéndose de negociaciones diplomáticas.
En la última semana el gobierno anunció que autorizaba a las empresas privadas emergentes, pequeñas y medianas —cuya existencia se permitió a comienzo de esta década—, a traer petróleo a la isla, una actividad sólo reservada al Estado.
“Hay esfuerzos en ese sentido (traer combustible). Creo que nuestra sede entiende bien la situación actual”, indicó Pichón, sin ofrecer detalles, pero recordó que algunas agencias como el Programa Mundial de Alimentos tienen experiencia en llevar combustible a lugares en crisis que lo requieran.
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Andrea Rodríguez está en X como: https://x.com/ARodriguezAP
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