JUIZ DE FORA, Brasil (AP) — Los familiares de las personas fallecidas en las devastadoras inundaciones en el sureste de Brasil comenzaron a enterrar a sus muertos el miércoles, mientras el número de víctimas fatales aumentaba a 46 en el estado de Minas Gerais.
Todas las víctimas halladas hasta ahora estaban en las ciudades de Juiz de Fora y Uba, a unos 310 kilómetros (192 millas) al norte de Río de Janeiro. Unas 21 personas seguían desaparecidas y, hasta la tarde del miércoles, más de 3.000 residentes habían tenido que abandonar sus hogares, según el cuerpo de bomberos de Minas Gerais.
Entre los fallecidos estaba Bernardo Lopes Dutra, de 11 años, quien murió después de que la lluvia provocó el derrumbe de su casa.
“Es una tragedia que nadie esperaba”, dijo su padre, Ricardo Dutra, en el funeral en Juiz de Fora. Describió a Bernardo como “un niño con un gran corazón que, a su manera, tocó a todos a su alrededor”. La esposa y la hija de Dutra seguían en un hospital.
El reverendo Ananias Simões, el pastor de la iglesia a la que Dutra y su familia asistían regularmente en Juiz de Fora, dijo que el edificio se ha convertido en un refugio temporal.
“Estamos haciendo lo que podemos, recolectando comida, agua. Estamos en una situación de guerra”, comentó Simões.
Dário Tibério, un camionero de 41 años, decidió abandonar su casa junto con su familia por temor a un derrumbe. Encontró refugio en la iglesia, mientras espera que las autoridades digan que su hogar está libre de riesgo.
“Existe el peligro de que el lodo y la tierra puedan venir y enterrarnos junto con los escombros. Tenemos esta sensación de inseguridad”, manifestó.
Las calles de Juiz de Fora, una ciudad de 560.000 habitantes, estaban cubiertas de lodo mientras las autoridades temían más deslaves. La vida en la vecina Uba, con 107.000 habitantes, se paralizó. Se suspendieron las clases en ambas ciudades, manifestaron sus alcaldes.
La alcaldía de Juiz de Fora señaló en un comunicado que unas 600 familias que viven en zonas de riesgo serían reubicadas en escuelas locales habilitadas como refugios improvisados y que la ciudad recibió el doble de la lluvia prevista para febrero. La alcaldesa Margarida Salomão afirmó que se habían reportado al menos 20 deslizamientos de tierra desde que comenzó la lluvia torrencial el lunes por la noche.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo el martes en sus redes sociales que se han desplegado fuerzas de seguridad en misiones de rescate y que están brindando asistencia inmediata a la población afectada por la lluvia.
Los científicos dicen que el clima extremo está ocurriendo con más frecuencia debido al cambio climático causado por el ser humano.
Las inundaciones en el estado sureño de Rio Grande do Sul en Brasil en mayo de 2024 provocaron la muerte de al menos 185 personas y devastaron la actividad económica, desde tiendas locales hasta fábricas, granjas y ranchos. Las pérdidas financieras superaron los 10.000 millones de reales (1.900 millones de dólares).
En Minas Gerais, Flávio Clemente Rodrigues, un hombre de 46 años de Juiz de Fora cuya casa se derrumbó parcialmente debido a las fuertes lluvias, lamentó la falta de asistencia de las autoridades públicas para prevenir las consecuencias de las fuertes lluvias, como la construcción de barreras.
“Nunca tuvimos apoyo de las autoridades públicas para ayudarnos con nada”, dijo Rodrigues, quien vive en el barrio Parque Burnier de Juiz de Fora, uno de los más afectados.
Su hijastro Samuel Goncalves, de 17 años, se estaba preparando para ducharse cuando escuchó un fuerte ruido provocado por la caída de rocas. Logró escapar, pero su dormitorio ahora está lleno de escombros.
“Cuando vine a ver, todo se había caído: la ladera de allá atrás, el árbol se estaba partiendo, la ladera colapsando, el lodo deslizándose hacia abajo”, dijo Goncalves. “Es triste y preocupante”.
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Hughes informó desde Río de Janeiro.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
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