SANTIAGO (AP) — El presidente José Antonio Kast lanzó el lunes su “Plan Escudo Fronterizo” durante una visita a la frontera norte de Chile, una de las principales puertas de entrada al país, donde acompañó los primeros trabajos para la construcción de una zanja y la instalación de otras barreras físicas para frenar la inmigración irregular en el marco de su gobierno de emergencia.
“Para Chile entero, este es un hito”, aseveró Kast en un discurso desde el Complejo Fronterizo Chacalluta, que conecta Chile y Perú, donde ha supervisado los primeros pasos de la construcción de las zanjas y muros prometidos a fin de impedir el paso irregular.
Kast, quien fue investido presidente el pasado miércoles, se encuentra en la árida ciudad de Arica, en el extremo norte chileno, para acompañar —dijo— “las situaciones dramáticas” que azotan a la zona debido a las "situaciones de inmigración ilegal hace muchos años”.
En la ciudad, el presidente ha encabezado una reunión del comité de seguridad y, posteriormente, acompañó el trabajo de retroexcavadoras y otras maquinarias pesadas en pleno desierto del Atacama desde Chacalluta —el paso terrestre más transitado de Chile-- donde decenas de militares han reforzado su presencia en la última semana.
“Queremos usar las retroexcavadoras para construir un Chile soberano”, resaltó el mandatario. “Ese Chile soberano que ha sido vulnerado por la inmigración ilegal, por el narcotráfico, por el crimen organizado”.
Agregó que la labor realizada el lunes “es solo el comienzo”, pues “serán muchos kilómetros los que se bloquearán” a lo largo del país. Chile es uno de los países más largos del mundo, con más de 7.800 kilómetros de fronteras terrestres internacionales.
Kast ha prometido endurecer las políticas contra la inmigración irregular, una situación que, según afirmó, ha llevado a un aumento también del crimen organizado.
“Hemos tomado decisiones claras y concretas de cerrar nuestra frontera a la inmigración ilegal, al narcotráfico, al crimen organizado”, destacó. “Hoy día lo queremos concretar sin pausa alguna”.
En su discurso tras asumir como presidente de Chile, Kast anunció un gobierno de emergencia y, en sus primeras horas en el cargo, firmó media docena de decretos con la mira puesta en los extranjeros indocumentados.
Una de las medidas firmadas determinó la implementación inmediata del Plan Escudo Fronterizo bajo el liderazgo del Ejército que, entre otras cosas, otorga poderes para “gestionar cambios legales para desincentivar la inmigración irregular” y prevé la “construcción de barreras físicas” en la frontera.
Otro de los decretos busca declarar como zona militar el sector “más vulnerable” de la frontera con Bolivia y brinda mayores poderes a las Fuerzas Armadas y de seguridad en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta. Designa, además, al almirante Alberto Soto como el nuevo comisionado presidencial para la región, quien deberá coordinar los esfuerzos entre las distintas instituciones para el control migratorio.
Kast, quien a los 60 años lidera la extrema derecha chilena, ha construido su campaña presidencial del año pasado con un fuerte discurso para recuperar el país del crimen organizado y atajar la inmigración irregular. Sus promesas de expulsiones masivas, construcción de centros de detención y convertir la inmigración clandestina en un delito han conquistado el respaldo de casi el 60% del electorado.
En los últimos años, Chile, de unos 18,5 millones de habitantes, se ha convertido en uno de los principales destinos de la inmigración latinoamericana. En 2024, la población extranjera en el país sumaba más 1,6 millones de personas (8,8% del total), más del doble de lo registrado en 2017.
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