HONOLULU (AP) — Las turbias aguas de las inundaciones provocadas por las intensas lluvias anegaron calles, arrancaron viviendas de sus cimientos, sumergieron vehículos y obligaron a evacuar a miles de residentes de localidades al norte de Honolulu el viernes, mientras las autoridades advirtieron sobre la posible falla de una represa de 120 años de antigüedad.
Las sirenas de emergencia se activaron a lo largo de la célebre Costa Norte de Oahu, donde la crecida causó daños en viviendas en una comunidad mundialmente conocida por el surf. Las autoridades de Honolulu pidieron el viernes por la mañana a los residentes que abandonaran la zona situada aguas abajo de la presa de Wahiawa —considerada vulnerable desde hace tiempo—, alegando que estaba “en riesgo de falla inminente”.
Más de 230 personas fueron rescatadas mientras las intensas lluvias azotaban la isla de Oahu y causaban las peores inundaciones registradas allí en 20 años, causando lo que, según el gobernador, podrían ser más de 1 .000 millones de dólares en daños.
El nivel del agua en la represa sobre la que advirtieron las autoridades ha estado bajando, pero eso podría cambiar si llueve más. En menos de 24 horas, el agua en la represa pasó de 24 metros (79 pies) a 25,6 metros (84 pies) —a apenas 1,8 metros (seis pies) de su capacidad máxima—, indicaron las autoridades.
No se reportaron muertes, pero sí casos de hipotermia
No se reportaron muertes y no había desaparecidos, dijo el gobernador, Josh Green, en una conferencia de prensa. Unas 10 personas fueron llevadas a un hospital con hipotermia, señaló.
Los equipos de rescate buscaron por aire y por agua a personas varadas en un esfuerzo obstaculizado por quienes volaron drones a título personal para obtener imágenes de las inundaciones, afirmó.
Decenas —si no cientos— de viviendas sufrieron daños, pero las autoridades no han podido evaluar aún el alcance total de la destrucción, apuntó el alcalde de Honolulu, Rick Blangiardi, en una conferencia de prensa por la tarde. Alrededor de 5.500 personas estaban bajo órdenes de evacuación.
“No hay duda de que los daños causados hasta ahora han sido catastróficos”, declaró.
Blangiardi dijo que las autoridades confían en la estabilidad de las represas en la isla, pero agregó que es difícil predecir cuánta lluvia caerá y qué consecuencias podría tener.
La Guardia Nacional y el Departamento de Bomberos de Honolulu evacuaron por aire a 72 niños y adultos de un campamento juvenil de vacaciones de primavera en un retiro en la costa oeste de Oahu llamado Our Lady of Kea’au, según funcionarios municipales y del campamento. El campamento está en una zona alta, pero las autoridades no querían dejarlos allí, de acuerdo con el alcalde.
Kimberly R.Y. Vierra, vocera del St. Francis Healthcare System of Hawai‘i, que es el propietario del retiro, afirmó que las inundaciones habían cortado la carretera de acceso al campamento.
En Maui, las autoridades emitieron un aviso de evacuación para algunos vecindarios de Lahaina después de que las cuencas de retención cercanas se acercaran a su capacidad máxima. Parte de esos vecindarios se quemaron en el monumental incendio forestal que destruyó gran parte de Lahaina en 2023.
Vigilando de cerca la represa
Las autoridades han estado vigilando los niveles de la presa desde que una tormenta provocó inundaciones catastróficas que arrasaron carreteras y viviendas la semana pasada. Dos personas resultaron gravemente heridas entonces, una en el cuello y otra en la cabeza. Se prevé que una tormenta similar, aunque más débil, descargue más lluvia este fin de semana.
“Va a ser un día muy complicado”, dijo el gobernador de Hawai, Josh Green, en una publicación en redes sociales.
La mayor parte del estado se encontraba en alerta por posibles inundaciones, y Haleiwa y Waialua, en el norte de Oahu, estaban bajo advertencia de inundaciones repentinas, de acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional.
Un refugio en la Escuela Secundaria e Intermedia de Waialua fue desalojado debido a las inundaciones, indicó Ian Scheuring, portavoz de Honolulu. Albergaba a unas 185 personas y 50 mascotas, que debían ser trasladadas en autobús a otro centro de evacuación, pero a mediodía aún quedaban 54 personas en el refugio.
En partes de Oahu cayeron entre 20 y 30 centímetros (de 8 a 12 pulgadas) de lluvia durante la noche, saturando aún más el terreno después de la tormenta del fin de semana pasado. Kaala, el pico más alto de la isla, recibió casi 40 cm (16 pulgadas) de agua en el último día, dijo el Servicio Meteorológico Nacional.
Las “bajas de Kona”, claves en las inundaciones
Los sistemas de tormentas invernales conocidos como “bajas de Kona”, caracterizados por vientos del sur o suroeste que traen aire cargado de humedad, fueron los responsables de las lluvias torrenciales. La intensidad y la frecuencia de este tipo de precipitaciones en Hawai han aumentado en medio del calentamiento global causado por el ser humano, sostienen los expertos.
Mientras se preparaba para marcharse a la casa de un amigo en un terreno elevado, Kathleen Pahinui, residente en Waialua, contó a The Associated Press en una entrevista telefónica que la antigua presa de Wahiawa es motivo de preocupación cada vez que llueve.
“Solo recen por nosotros”, afirmó. “Sabemos que viene más lluvia”.
El estado indicó que la represa tiene un “alto potencial de peligro” y que una rotura “resultará en una probable pérdida de vidas humanas”.
La presa data de 1906
La represa de tierra se construyó en 1906 para aumentar la producción de azúcar para la Compañía Agrícola de Waialua, que con el tiempo se convirtió en una subsidiaria de Dole Food Company. Fue reconstruida tras un colapso en 1921.
El estado ha remitido a Dole cuatro avisos de deficiencias sobre la presa desde 2009 y hace cinco años multó a la compañía con 20.000 dólares por no abordar a tiempo las deficiencias de seguridad, según los registros.
Posteriormente, Dole propuso donar la presa, el embalse y el sistema de acequias al estado a cambio de que este aceptara reparar el aliviadero para cumplir y mantener los estándares de seguridad de este tipo de infraestructuras.
En 2023, el estado aprobó legislación que autoriza la adquisición de la represa. También destinó cinco millones de dólares a la compra del aliviadero y 21 millones para su reparación y ampliación a fin de cumplir con los requisitos de seguridad de presas. Pero la transferencia no se ha completado. Se espera que una junta estatal vote sobre la adquisición la próxima semana.
“La presa continúa operando según lo previsto sin indicios de daño”, apuntó Dole en un comunicado enviado por correo electrónico.
El estado regula 132 presas en todo Hawai, la mayoría de ellas construidas como parte de sistemas de riego para la industria de la caña de azúcar, según un informe de infraestructura de 2019 de la Sociedad Estadounidense de Ingenieros Civiles.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
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