SANTIAGO (AP) — Las imágenes de gasolineras vacías contrastan con el colapso registrado los dos días anteriores. En medio de protestas, críticas y cacerolazos, entró en vigor el jueves un reajuste histórico de los precios de los combustibles en Chile, una medida que hizo desplomar la aprobación del gobierno de José Antonio Kast tan solo dos semanas después de que asumiera la presidencia.
El lunes, el gobierno anunció una escalada inédita en los precios de la gasolina y el diésel, a raíz de los impactos dejados por la guerra en Medio Oriente, por lo que cientos de personas acudieron a estaciones de servicio antes de su implementación.
“Hoy el movimiento está muerto, desde la pandemia no veíamos algo así”, dijo Miguel Molina, quien trabaja como servidor de gasolina en una estación de la capital. “Nunca antes se ha visto un alza así tan alto de la noche a la mañana”.
En los dos últimos días, esta gasolinera registró un movimiento “tres, cuatro veces por encima de lo habitual”, con filas de espera de hasta cincuenta minutos, indicó Molina. “Nosotros somos cinco y no conseguíamos atender a todos. La gente está con una mala sensación de que las cosas han empezado mal”.
La subida en los precios del combustible —que van desde un 30% en el caso de la gasolina y alcanzan un 62% en el del diésel-- obedece al incremento en los precios del petróleo a raíz de la guerra en Irán, una situación que el propio presidente reconoció tratarse de “un golpe al bolsillo" de los chilenos.
El nuevo precio se mantendrá al menos por las próximas tres semanas y supone la subida más acentuada en más de medio siglo, desde inicios de los años 1970, cuando el país vivía bajo la dictadura militar (1973-1990).
“Yo me esperaba un alza por todo lo que está ocurriendo con la guerra”, dijo la estudiante de Medicina Camila Copier. “Pero creía que el gobierno iba implementar un poco mejor la situación y controlar que no hubiera una subida tan brusca”.
Con unos 18,5 millones de habitantes, Chile es uno de los mayores importadores de petróleo en la región, por lo que muchos han manifestado preocupación sobre una presión inflacionaria y el consecuente aumento en otros sectores.
Crisis de la gasolina golpea a La Moneda
El anuncio de la subida histórica rápidamente generó críticas y protestas, materializando la primera prueba de fuego del Ejecutivo encabezado por Kast.
Diferentes ciudades del país, como Santiago, la sureña Concepción o la norteña Antofagasta, registraron cacerolazos y pequeñas protestas en el metro desde el martes. Asimismo, miles de estudiantes marcharon hoy en la capital ante el escenario “desafiante”.
“Lo que me preocupa del alza de la bencina es la repercusión que va a tener en otros productos, en los pasajes, el transporte público, en la comida”, dijo la estudiante Francisca Torres, de 25 años.
Bajo la consigna “Contra el retroceso, marchamos”, secundaristas y universitarios ocuparon las calles de diversos sectores del centro santiaguino, en varias protestas que confluyeron hacia la icónica Plaza Baquedano, donde terminaron con duros enfrentamientos con la policía y llevaron al cierre de una decena de estaciones de metro.
Kast, quien asumió el cargo el pasado 11 de marzo tras elegirse con casi 60% de los votos, ha visto su popularidad desplomarse tan solo 24 horas después del anuncio de reajuste de precios.
Una encuesta publicada el miércoles por la firma Cadem, que mide regularmente el ánimo de la sociedad chilena, mostró que un 49% de los encuestados desaprueban la forma cómo Kast está conduciendo su gobierno, frente al 34% que lo hacía dos días después de su investidura. Mientras, la tasa de aprobación presidencial se desplomó diez puntos, desde los 57% registrados el 13 de marzo hasta los 47% actuales.
“La crisis por el alza en el precio de los combustibles impactó de manera significativa su relación con la opinión pública y la desaprobación es por primera vez más alta”, destacó la encuestadora.
Prueba de fuego
Según expertos consultados por The Associated Press, las consecuencias para Chile dependerán de factores como el desarrollo de la guerra y las estrategias para evitar un incremento generalizado en los precios.
Si el conflicto se prolonga, “los precios se van a mantener altos durante bastante tiempo”, generando “un efecto permanente y duro sobre sobre básicamente todo”, explicó el economista José Noguera Santaella.
Para el analista internacional Guillermo Holzmann, la respuesta a la crisis podría definir el apoyo y los rumbos de la nueva administración.
“La crisis internacional significa que el Estado tiene que dar más ayuda, más subsidios, asegurar la dignidad de los más vulnerables”, señaló. “Si el gobierno no puede dar respuesta a esta urgencia o no explica adecuadamente, definitivamente la propuesta de Kast se puede volver en su contra”.
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