CIUDAD DE MÉXICO (AP) — El gobierno de México protestó el martes por el número de ciudadanos mexicanos que han muerto bajo custodia en Estados Unidos, mientras que la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado las políticas del presidente estadounidense Donald Trump en múltiples frentes.
La líder progresista mexicana ha actuado de forma cuidadosa con Trump durante más de un año, respondiendo a provocaciones con un tono mesurado y atendiendo las solicitudes de Estados Unidos para endurecer las acciones contra los cárteles criminales más que sus predecesores, en un esfuerzo por contrarrestar amenazas de aranceles y de acción militar estadounidense contra las bandas.
Pero tras el aumento de muertes de ciudadanos mexicanos bajo custodia de agentes de inmigración y la decisión del gobierno de Trump de imponer un bloqueo energético a Cuba —un aliado clave de México—, Sheinbaum ha adoptado una postura más dura.
“Se apreció cierta elevación en el tono de la presidenta”, comentó Palmira Tapia, analista del Centro de Investigación y Docencia Económicas. “Hubo un cambio, que es más vocal la presidenta”.
Muertes bajo custodia del ICE
La crítica más reciente de Sheinbaum se produjo el martes, un día después de que el mexicano Alejandro Cabrera Clemente, de 49 años, murió en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) en Luisiana, la decimoquinta muerte de un ciudadano mexicano bajo custodia en Estados Unidos en poco más de un año.
El gobierno de México calificó rápidamente las muertes de inaceptables y señaló que los centros de detención del ICE son “incompatibles con estándares de derechos humanos, y protección de la vida de las personas”.
Durante una conferencia de prensa el martes, Sheinbaum añadió que solicitó investigaciones sobre la muerte de los 15 migrantes, y ordenó a los cónsules mexicanos que visiten los centros de detención a diario.
Dijo que su gobierno plantearía las muertes de personas bajo custodia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y que consideraba la posibilidad de acudir a las Naciones Unidas. Su gobierno ya había dicho que presentaría un escrito legal en apoyo a una demanda de detenidos por las malas condiciones en los centros de detención.
“Vamos a defender a los mexicanos en todas las instancias”, afirmó Sheinbaum, y agregó que “hay muchos mexicanos que su único delito es no tener papeles”.
Las medidas del gobierno de Sheinbaum se suman al creciente rechazo en Estados Unidos a la aplicación de las políticas migratorias de Trump. Cerca de 6 de cada 10 adultos en Estados Unidos dicen que el mandatario “ha ido demasiado lejos” al enviar agentes federales de inmigración a ciudades estadounidenses, según una encuesta AP-NORC de febrero.
“El creciente descontento en torno a las actividades del ICE en Estados Unidos crea una plataforma más cómoda para que integrantes del gobierno mexicano expresen preocupaciones sobre el destino de los ciudadanos mexicanos”, señaló Carin Zissis, vicepresidenta de estrategia de contenido del Consejo de las Américas.
“Cabeza fría”
Sheinbaum ha mantenido lo que ha descrito como “cabeza fría” ante las provocaciones de Trump, quien ha ejercido más presión sobre América Latina que cualquier líder estadounidense en décadas. En apenas unos meses, el gobierno del republicano depuso al presidente de Venezuela, impuso un bloqueo petrolero a Cuba y amenazó con una intervención militar contra los cárteles mexicanos.
La mandataria mexicana debe equilibrar el mantenimiento de una relación sólida con Trump mientras subraya repetidamente la soberanía de México para satisfacer a su propia base. Sus mesuradas respuestas se asemejan más a las de una abogada que a las de la jefa del movimiento político populista más poderoso de México.
Su gobierno ha actuado con mayor dureza contra los cárteles que su predecesor y reforzó las relaciones comerciales de cara a las renegociaciones del Tratado entre Estados Unidos, México y Canadá, o T-MEC.
Aunque Trump ha lanzado pullas públicas contra Sheinbaum —en un momento dado, sugirió que los cárteles tienen mayor control sobre México que su gobierno—, también ha señalado periódicamente que su relación es cordial.
“Ella es realmente una buena persona, me cae muy bien”, dijo el mes pasado, antes de imitar a la líder mexicana con una voz aguda.
Diferencias por Cuba
Pero los cambios geopolíticos en la región, y el aumento de muertes en instalaciones del ICE, también han abierto la puerta para que Sheinbaum adopte una postura más firme.
El principal punto de fricción entre ambos gobiernos ha sido Cuba. La solidaridad con el adversario de Estados Unidos ha sido una piedra angular del carácter político de México desde la revolución cubana, que Fidel Castro, Ernesto “Ché” Guevara y un grupo de exiliados planearon célebremente mientras estaban en Ciudad de México. Es un tema particularmente sensible para su partido progresista Morena, cuyo fundador llevó a Sheinbaum al poder.
La relación encontró un obstáculo a finales de enero, cuando Trump anunció que impondría aranceles a cualquier país que envíe petróleo a Cuba. La medida afectó directamente a México, que durante años ha enviado petróleo a la isla.
Aunque Sheinbaum pausó a regañadientes los envíos de petróleo a Cuba, ha cuestionado constantemente la presión del gobierno de Trump por un cambio de régimen.
“Mexico tiene todo el derecho de enviar combustible ya sea por razones humanitarias o comerciales”, expresó Sheinbaum a inicios de la semana.
Ha descrito el bloqueo energético de Trump a Cuba como “injusto” y acusó al gobierno estadounidense de “estrangular” a los cubanos con sanciones. La líder mexicana ha enviado cargamentos de alimentos y otra ayuda, e incluso donó 1.000 dólares de su propio dinero a los esfuerzos de auxilio como un gesto simbólico.
“Este es un tema Rubicón para ella”, dijo Arturo Sarukhán, exembajador de México en Estados Unidos.
Aun así, las acciones de la líder mexicana han generado desaprobación en Washington.
Sheinbaum anunció recientemente que su país seguiría contando con médicos cubanos para trabajar en el país, distanciándose de otras naciones de Centroamérica y el Caribe que han cancelado sus programas ante la presión de Estados Unidos.
Esto fue recibido con amenazas veladas por parte del gobierno de Trump, que señaló las restricciones de visas impuestas a funcionarios centroamericanos con vínculos con lo que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, calificó como un “entramado de trabajo forzado”.
La Casa Blanca no comentó el martes sobre el endurecimiento de las posturas de Sheinbaum, ni sobre el aumento del número de muertes de ciudadanos mexicanos bajo custodia del ICE.
Mayor margen de maniobra
El tono más audaz que Sheinbaum adoptó en fechas recientes sugiere un cálculo de que su gobierno puede ofrecer resistencia en algunos frentes políticamente importantes, siempre y cuando también avance en el fortalecimiento del comercio y el cumplimiento de las solicitudes del gobierno de Trump en materia de seguridad y migración, dijo Zissis.
Al mismo tiempo, el alza de los precios de la energía debido a la guerra con Irán ha hecho que Estados Unidos dependa más de aliados en México, señalaron ella y otros analistas, lo que ha llevado a Washington a dar marcha atrás en cualquier medida drástica contra los cárteles mexicanos o Cuba, al menos en el corto plazo.
“Estamos en un momento en el que, debido a acontecimientos globales, enfrentamos distintas incertidumbres económicas. Eso le da a Estados Unidos y a México más razones para trabajar juntos”, sostuvo.
Al mismo tiempo, el exembajador Sarukhán dijo que Sheinbaum tendrá que tener cuidado de no poner en riesgo las próximas renegociaciones del T-MEC, para las cuales su gobierno ha hecho esfuerzos minuciosos para construir una base sólida.
“Lo que va a ser interesante de aquí en adelante es si puede seguir teniendo su pastel y comérselo también”, dijo Sarukhán.
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Weissert informó desde Washington D.C.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
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