CARACAS (AP) — La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el mandatario colombiano Gustavo Petro se reunirán el viernes por primera vez desde la captura de Nicolás Maduro.
Rodríguez tendrá su primer encuentro oficial con un mandatario vecino desde que asumió en enero en lugar de Maduro y colaborando con el gobierno de Donald Trump.
La cita será en Caracas luego de que se cancelara una reunión prevista el 13 de marzo en la frontera común. Petro viajó por última vez a la capital venezolana en abril de 2024 para encontrarse con Maduro meses antes de la cuestionada elección presidencial en ese país.
Cooperación energética y de seguridad
Ambos países tienen interés en la seguridad fronteriza por la presencia de grupos armados ilegales asociados con el narcotráfico. La economía es otro punto clave por la intención de Colombia de importar gas venezolano.
“Hay un interés de los Estados Unidos en que Colombia se convierta en el comprador del gas venezolano”, dijo desde Bogotá a The Associated Press Ronal Rodríguez Durán, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario. “Colombia, por su naturaleza geográfica, se convertiría en el cliente que rápidamente podría hacer ingresar recursos a Venezuela bajo la supervisión de Estados Unidos”, agregó.
El gobierno de Trump busca revitalizar la economía venezolana atrayendo inversión extranjera a sus vastos recursos naturales, principalmente el petróleo. Bajo el gobierno de Maduro Venezuela sufrió una profunda crisis económica que empujó a millones a la pobreza y 7,7 millones de personas al exilio.
El interés de Colombia en el gas venezolano se reavivó en el gobierno de Petro, especialmente desde 2024 cuando se empezó a hablar de un posible déficit de gas. Sin embargo, no se ha concretado por asuntos técnicos en el gasoducto binacional y las sanciones estadounidenses a la estatal Petróleos de Venezuela SA (PDVSA).
Colombia tramita con Estados Unidos una licencia de la Oficina de Control de Activos Extranjeros para reactivar los proyectos de gas e interconexión eléctrica. También logró acuerdos con PDVSA para reponer la tubería del gasoducto en el tramo colombiano.
El tema fue parte de la conversación que sostuvo Petro con Trump en febrero. Según el colombiano, hablaron sobre cómo reactivar a Venezuela con la ayuda de Colombia y sobre el papel de Estados Unidos, que a su juicio debería ser “levantar las sanciones” sobre Venezuela.
Petro abogó para que Maduro sea devuelto y juzgado en los tribunales de su país natal en lugar de los estadounidenses. Los fiscales estadounidenses han acusado a Maduro y a otros funcionarios venezolanos de conspirar con rebeldes colombianos y miembros del ejército venezolano para trasladar cocaína a Estados Unidos. Maduro se ha declarado inocente.
El Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a Petro por supuestos vínculos con el narcotráfico, sin mostrar pruebas. El mandatario se ha defendido de las acusaciones y ha prometido arreciar las operaciones contra el narcotráfico e incluso ha sugerido posibles acciones conjuntas con Estados Unidos contra el Ejército de Liberación Nacional (ELN), una guerrilla que opera también en Venezuela.
Petro dijo días antes del encuentro que su delegación incluirá a militares y policías para tratar con Rodríguez la seguridad fronteriza, especialmente sobre la población colombiana del Catatumbo, donde grupos armados se disputan la zona. Aseguró que espera una “estrecha colaboración en inteligencia”.
Posible papel de mediador
Desde las cuestionadas elecciones presidenciales de Venezuela en 2024 el vínculo bilateral se ha mantenido en una zona gris. Petro no reconoció a Maduro como presidente legítimo, pero mantuvo las relaciones.
El gobierno colombiano ha dicho que el encuentro entre Petro y Rodríguez pretende “contribuir a una salida de la crisis política de Venezuela”. Sin embargo, no está claro cómo lo haría. Petro, quien ha propuesto un “cogobierno” entre la oposición y el chavismo, participó en un infructuoso intento de mediación entre ambos sectores en 2024 junto a México y Brasil.
Para el investigador Rodríguez Durán, el alcance de Petro es limitado en una eventual mediación e incluso en el mantenimiento de las relaciones bilaterales, dado que su mandato culminará en agosto.
Varias organizaciones no gubernamentales de Venezuela dirigieron una carta abierta a Petro en marzo, antes del cancelado encuentro con Rodríguez, para pedirle que Colombia contribuya a la “promoción de principios democráticos y de derechos humanos”, incluyendo la liberación de “todos los presos políticos” y el cese de la “persecución”.
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Suárez informó desde Bogotá.
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