BOGOTÁ (AP) — El excéntrico abogado Abelardo de la Espriella emergió en las elecciones presidenciales de Colombia como un duro rival para el senador progresista Iván Cepeda, con quien se disputará la segunda vuelta en junio en medio de acusaciones mutuas y cuestionamientos al sistema electoral.
Cepeda, aliado del actual presidente Gustavo Petro, había liderado en los últimos meses gran parte de las encuestas y parecía confiado en que podría ganar en primera vuelta, un hito que nadie ha conseguido en casi dos décadas.
Pero los resultados del domingo, que corresponden a un conteo preliminar, le dieron la ventaja a De la Espriella con 43,74% de los votos frente a 40,90% de Cepeda, lo que los llevará al balotaje el 21 de junio.
Petro no aceptó los resultados y dijo que esperará a que los jueces electorales realicen el escrutinio, resuelvan eventuales reclamos sobre irregularidades y declaren formalmente la elección. En la misma línea se pronunció Cepeda.
Un golpe al progresismo
La primera vuelta presidencial era para los analistas un medidor de la aceptación o rechazo a la agenda política de Petro, quien no se puede reelegir.
Mientras Cepeda promete profundizar los programas sociales para los más vulnerables y continuar los diálogos de paz con los grupos armados, De la Espriella ha dicho que dará un vuelco total y reducirá el tamaño del Estado, beneficiará a empresarios y presionará con operaciones militares a los grupos ilegales.
“Hay una polarización enorme en el país, lo que los votantes en su gran mayoría sugirieron es que no quieren una continuidad al gobierno Petro”, aseguró a The Associated Press el analista político Sergio Guzmán. “De la Espriella ganó la primera vuelta, eso es un golpe de opinión muy difícil de derrotar”, explicó.
De la Espriella calificó a su contrincante de “bandido aliado de narcoterroristas”, mientras Cepeda lo tildó de buscar regresar al país a un pasado “mafioso y corrupto”.
Con una diferencia de más de 673.000 votos, De la Espriella y Cepeda lucharán por mantener a su electorado y conquistar a los votantes que en primera vuelta apoyaron a los otros nueve aspirantes. Cepeda retó el lunes a De la Espriella a un primer debate público para medir propuestas.
De la Espriella se autodefine independiente y se postuló sin el apoyo explícito de partidos tradicionales. Sin embargo, tras los resultados del domingo comenzaron a tejerse alianzas políticas. La candidata Paloma Valencia —quien se ubicó en tercer lugar con 6,9% de los votos— y su padrino político, el expresidente Álvaro Uribe (2002-2010), anunciaron su apoyo al conservador, así como el exmandatario Iván Duque (2018-2022) y el partido Cambio Radical.
Por su parte, el expresidente Ernesto Samper (1994-1998) renovó su respaldo a Cepeda y se sumó el exembajador en el Reino Unido y candidato en primera vuelta Roy Barreras, quien no obtuvo ni 1% de los votos.
Subirse a la ola conservadora
De la Espriella es un abogado conocido en Colombia por sus clientes de alto perfil como Uribe, así como de figuras controvertidas como Alex Saab, un estrecho aliado del derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro que enfrenta cargos en Estados Unidos.
Se hace llamar “El Tigre” y dice que con la ferocidad de ese felino enfrentará a los grupos armados. Es vocal en su simpatía por el presidente salvadoreño Nayib Bukele y el argentino Javier Milei, de quienes dice que tomaría algunas de sus políticas como referencia.
“Me gusta mucho el tema de las cárceles y la seguridad del presidente Bukele, haciendo la salvedad de que son dos países muy distintos, con conflictos y situaciones muy diferentes”, explicó De la Espriella a AP antes de la primera vuelta. “Me gustan del presidente Milei algunos de sus manejos económicos; ha reducido sustancialmente la inflación”, agregó.
De la Espriella se une a un número creciente de líderes regionales, desde Chile hasta Honduras, que buscan adoptar el “modelo Bukele” a medida que los votantes latinoamericanos abandonan a los políticos con ideas progresistas destinadas a abordar las causas del conflicto como la falta de oportunidades, la pobreza y la corrupción.
“Es una marca política que, por así decirlo, llegó a Colombia. No creo que De la Espriella inventara nada”, aseguró Guzmán.
El candidato también es seguidor del presidente Donald Trump y miembro del Partido Republicano. Ha prometido que, de llegar al poder, estrechará la relación con Estados Unidos y dará resultados en la disminución de cultivos de hoja de coca, la materia prima de la cocaína.
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