LA GUAIRA, Venezuela (AP) — Mientras el tiempo para encontrar sobrevivientes se agota rápidamente, los venezolanos hurgaban con urgencia el lunes entre las ruinas en busca de personas vivas tras los poderosos terremotos consecutivos de la semana pasada, y la atención se centraba en la crisis humanitaria del país que podría persistir durante años.
Las organizaciones de ayuda dicen que las primeras 72 horas después de un desastre natural son el periodo más crucial para los rescates, aunque la supervivencia puede prolongarse si las personas tienen acceso a comida y agua. Cinco días después de que los sismos gemelos azotaran el norte de Venezuela, había grandes interrogantes sobre si el atribulado gobierno podrá coordinar las tareas necesarias para atender a miles de personas que se han quedado sin hogar.
En tanto, una réplica de magnitud 4,6 retumbó en la zona del desastre en el estado norteño de La Guaira.
La cifra de muertos superaba las 1.700 personas, según el gobierno.
El gobierno venezolano promueve sus esfuerzos
Enfrentando críticas de que las autoridades han hecho demasiado poco, demasiado tarde, el gobierno ha promovido sus esfuerzos de recuperación y rescate en redes sociales y medios estatales.
En un discurso televisado el lunes, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional venezolana y hermano de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, dijo que la electricidad había sido restablecida en el 90% del estado de La Guaira. Indicó que las autoridades se apresuraban a evaluar edificios dañados que aún representaban un peligro y que habían instalado 15 campamentos temporales para personas desplazadas.
Delcy Rodríguez, quien llegó al poder en enero después de que el ejército de Estados Unidos capturó al entonces presidente Nicolás Maduro, compartió imágenes de sobrevivientes siendo sacados de entre las ruinas entre aplausos.
Pero esos destellos de luz son raros en el epicentro del sismo, donde las familias mantienen vigilia en los sitios de búsqueda.
“Hay que tener fuerza, sin comer, sin dormir”, dijo Ana Rada, mientras observaba a trabajadores de protección civil buscar a su hermano. “Hasta que no vea el cuerpo, tengo fe".
Réplica sacude a los rescatistas
Tras un fin de semana de réplicas más pequeñas y lo que el gobierno dijo que fueron más de 600 eventos sísmicos desde los sismos del miércoles, el temblor moderado del lunes se registró cerca del epicentro de los sismos de la semana pasada — unos 27 kilómetros (17 millas) al norte de Caraballeda, en la costa caribeña de Venezuela— y tuvo una magnitud de 4,6, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. El servicio geológico de Colombia lo cifró en 5,1.
Jorge Rodríguez indicó que no había reportes de nuevos daños hasta el momento, pero la réplica hizo que residentes de la capital, Caracas, salieran gritando a las calles.
“Aquí estamos otra vez en la calle. No sé cuándo vamos a tener un momento de verdadera tranquilidad”, manifestó Concepción Hernández, de 51 años, quien evacuó su edificio de apartamentos en el municipio de Chacao en Caracas.
El Metro de Caracas anunció la suspensión temporal del servicio el lunes para inspeccionar la infraestructura tras la réplica.
Dudas sobre la ayuda de EEUU
Decenas de países han ofrecido asistencia. Pero el desastre ha elevado las expectativas sobre el gobierno estadounidense, considerando que tomó el control de la industria petrolera venezolana a principios de este año.
En una rueda de prensa, un alto funcionario del Departamento de Estado apuntó que 300 socorristas enviados desde Estados Unidos están trabajando sobre el terreno y que dos docenas de aviones militares de transporte C-17 llegan cada día con suministros. El apoyo financiero de Estados Unidos ahora supera los 300 millones de dólares.
El ejército estadounidense también está ayudando con algunas reparaciones, incluidos daños al puerto de La Guaira para permitir la llegada de más suministros por mar. Otro equipo está ayudando a gestionar el tráfico aéreo después de que los sismos destruyeran parte de la torre de control del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar en Caracas, reveló el funcionario, que habló bajo condición de anonimato porque no estaba autorizado a hablar públicamente.
Sin embargo, parecía poco probable que Estados Unidos otorgara protecciones legales temporales a los venezolanos como lo han hecho gobiernos anteriores con personas de países golpeados por desastres que ya están en Estados Unidos. Esa medida se tomó después de los terremotos de 2010 en Haití y de 2001 en El Salvador. Los venezolanos han sido un blanco importante de la ofensiva migratoria del gobierno de Donald Trump.
Entre los rescatistas: un minero deportado por EEUU
Entre los rescatistas que excavaban entre los escombros el lunes en La Guaira estaba el minero Jean Sosa, de 31 años, quien dijo que fue deportado de Estados Unidos en enero por no presentarse a una audiencia migratoria y regresó a Caracas el mes pasado. Relató una odisea que incluyó trasladarse en autobús por cinco países después de que agentes de inmigración lo dejaran en el sur de México sin su pasaporte, sin teléfono y sin su billetera.
Había construido una nueva vida en la ciudad de Nueva York durante los últimos cuatro años, trabajando en un puesto de tacos cerca de Penn Station, antes de que funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional lo detuvieran y lo trasladaran durante meses entre cárceles para migrantes.
Desde que llegó el miércoles a La Guaira, Sosa ha ayudado a sacar a personas de entre los escombros ante la ausencia de equipos nacionales de rescate. Durante los primeros días, antes de que llegara más ayuda, los sobrevivientes eran llevados a hospitales en carro particular o motocicleta, señalo.
Sosa sostuvo que no está involucrado en política, pero cree que muchas personas podrían haberse salvado si hubiera habido equipos y apoyo de las máximas autoridades desde el principio. Habló con The Associated Press, con un casco y una camiseta negra manchada de polvo en la ciudad portuaria donde afirmó que ya había rescatado a 20 personas con vida.
Esos rescates lo alentaron, dijo, pese a la falta de suministros.
La magnitud total de los daños seguía sin estar clara
Expertos y organizaciones de ayuda tienen dificultades para evaluar el alcance de los daños, pero en general coinciden en que las cifras del gobierno probablemente están por debajo de la cifra real. Jorge Rodríguez dijo que hasta el lunes un total de 15.866 personas habían sido afectadas, mientras que el número de edificios dañados o colapsados había llegado a 855.
Una evaluación preliminar de la NASA estimó que el terremoto dañó o destruyó 58.870 edificios. La evaluación se basó en imágenes de radar de los satélites Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea, que pueden detectar cambios en la infraestructura.
Las Naciones Unidas han dicho que hasta 6,8 millones de los casi 30 millones de habitantes de Venezuela podrían verse afectados, lo que podría significar ser desplazados o perder acceso a servicios esenciales como electricidad y agua.
La Cruz Roja Venezolana dijo que esperaba que las tareas de ayuda continuaran durante dos años.
Debido al caos y al mal servicio de telefonía celular, muchos venezolanos han recurrido a bases de datos digitales no gubernamentales para reportar a sus seres queridos como desaparecidos. Más de 50.000 personas fueron reportadas como desaparecidas en una de esas bases de datos, aunque no está claro cuántas han sido encontradas.
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DeBre reportó desde Buenos Aires, Argentina. Los periodistas de The Associated Press Jorge Rueda y Regina García Cano en Caracas, Venezuela; Dánica Coto en San Juan, Puerto Rico, y Gabriela Aoun Angueira en Tijuana, México, contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
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