HOMESTEAD, Fla. — Han pasado 14 meses desde que un cubano de Miami fue deportado, pero no a Cuba.
Roberto Mosquera, de 59 años, está en África y tras las rejas, aunque su abogado afirma que no ha sido acusado de ningún delito en ese país.
Mosquera vivió la mayor parte de su vida en el sur de Florida, donde trabajaba como plomero y tiene tres hijas.
Le mostró a Christian De La Rosa, de Local 10 News, las condiciones en las que se encuentra detenido.
“No tenemos muchas ventanas”, dijo Mosquera. “El wifi no es muy bueno”.
Mosquera, que llegó de niño a Estados Unidos desde Cuba, tiene un extenso historial delictivo que incluye intento de asesinato, delito por el que cumplió condena en prisión.
“Cometí mis errores en Estados Unidos, pero pagué por lo que hice”, afirmó.
Tras cumplir su sentencia y salir en libertad, consiguió trabajo y formó una familia. Como tantos otros cubanos con una orden de deportación, se presentaba cada año ante las autoridades migratorias.
Pero en junio de 2025, después de que el presidente Trump asumiera el cargo, ICE lo detuvo dos días antes del Día de los Padres.
“Ni siquiera pude despedirme cuando me fui. Es muy duro”, dijo.
Mosquera fue deportado desde Miami a Eswatini, un pequeño país del sur de África.
El gobierno de Trump sostiene que Cuba no quiso recibirlo.
Mosquera forma parte de un número cada vez mayor de deportados que son enviados a países que no son los suyos cuando sus naciones de origen se niegan a aceptarlos.
Según reportes, solo el acuerdo de deportación con Eswatini les ha costado millones de dólares a los contribuyentes estadounidenses.
“Lo único que quiero son respuestas”, dijo Mosquera.
En un comunicado enviado a Local 10 News, el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. declaró:
“Estamos aplicando legalmente la agenda del presidente Trump de deportar a los extranjeros ilegales por todos los medios necesarios dentro de la ley. Cuando una persona ya no está bajo custodia de ICE, ICE deja de ser responsable de ella”.
El abogado de Mosquera le dijo a Local 10 News que este padre de tres hijas sigue encarcelado allí de forma indefinida por un delito que no cometió.
El plomero de Homestead asegura que lo único que lo mantiene con esperanza son sus hijas, sobre todo la menor, Faith, de 10 años, cuyo nombre significa “fe” en inglés.
“Porque es lo que siempre tengo aquí: fe en que algo va a cambiar”, dijo.
Mosquera contó que pudo hacer la entrevista con Local 10 News gracias a un teléfono que le dieron después de pasar 30 días en huelga de hambre.
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