Nuevo informe de derechos humanos revela detalles de masacre en Haití y culpa a la policía

Varias personas se reúnen junto a los cuerpos de quienes, según dijeron, eran sus familiares y fueron asesinados en un ataque de pandillas en el barrio de Kenscoff, el lunes 24 de agosto de 2026, en Puerto Príncipe, Haití. (AP Foto/Odelyn Joseph) (Copyright 2026 The Associated Press. All right reserved) (Odelyn Joseph/AP Photo/Odelyn Joseph)

SAN JUAN (AP) — Un grupo de derechos humanos en Haití reveló nuevos detalles sobre una de las mayores masacres del país en los últimos años y puso al descubierto fallas de seguridad, al tiempo que las autoridades pasan apuros para contener a las violentas pandillas.

La Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos señaló que su informe está respaldado por entrevistas con jueces, funcionarios policiales, civiles armados, el exjefe de una comisaría y más de 100 víctimas y sus familiares.

El informe ofrece el relato más completo de los ataques que las pandillas lanzaron recientemente contra la antes pacífica comunidad agrícola de Kenscoff, cerca de Puerto Príncipe, en los cuales al menos 164 personas fueron asesinadas, más de 70 secuestradas y decenas desaparecieron.

Reforzar la seguridad podría haber limitado las muertes

En su informe, publicado el miércoles, el grupo de derechos humanos sostuvo que un “refuerzo oportuno” de la seguridad podría haber evitado o limitado los asesinatos.

“El hecho de que no se haya respondido es aún más preocupante, dado que la información disponible indicaba la existencia de una amenaza grave e inminente para la población”, indicó.

Un portavoz de la Policía Nacional de Haití no respondió de momento a una solicitud de comentarios.

El grupo de derechos humanos señaló que Kenscoff siguió siendo vulnerable después de un ataque en enero de 2025, el cual dejó al menos 139 personas muertas o desaparecidas: “Se habían puesto de relieve graves fallas institucionales que contribuyeron a la perpetración de esta masacre. No sorprende que la seguridad nunca se restableciera realmente en la ciudad”.

Señaló que los soldados y las unidades especiales de policía asignados a Kenscoff tras el ataque de 2025 fueron retirados posteriormente “por razones que siguen siendo completamente desconocidas”.

Se recortó el personal de seguridad

En general, la seguridad en la zona se redujo un 60%, según el informe.

Las pandillas atacaron Kenscoff de nuevo en julio, y luego se replegaron, pero a finales de agosto lanzaron un ataque aún mayor. Una semana antes de que comenzara la masacre, se retiró un vehículo blindado debido a falta de personal, “dejando una nueva puerta para bandidos terroristas armados y debilitando aún más la ciudad”, concluyó el informe.

Las solicitudes del exjefe de la comisaría de Kenscoff para contar con dos camiones blindados adicionales fueron ignoradas antes del ataque, añadió.

Días antes de la masacre, el grupo indicó que “terroristas armados” utilizaron drones de vigilancia para rastrear movimientos y posiciones de las fuerzas del orden. Desplegaron exploradores en la zona, y luego se infiltraron y comenzaron a vigilar las carreteras, “identificando a individuos que probablemente representaran una amenaza para ellos”.

El grupo de derechos humanos indicó que funcionarios del gobierno les comentaron que no escucharon planes sobre el ataque, pero sí notaron la presencia de drones sobre la ciudad horas antes de que comenzara.

Uso de troncos para bloquear carreteras

Otra señal de advertencia: se usaron troncos para bloquear carreteras horas antes de la masacre.

Una de las primeras víctimas fue un hombre de 21 años, al que le ordenaron cargar piedras para bloquear una carretera antes de que le dispararan en la cabeza, señaló el informe.

Entre los muertos había casi dos docenas de personas de entre 65 y 90 años; 36 mujeres y siete niños, incluido uno de 4 años. Había agricultores, dos pastores y un director escolar que fue decapitado.

A un hombre que trabajaba en la comisaría de Kenscoff le fueron arrancados los ojos y cercenados los brazos, según el informe.

Integrantes de las pandillas mataron a personas que se refugiaban en una escuela y una iglesia, utilizando los cuerpos como barricadas mientras la policía y civiles los enfrentaban durante horas.

El informe indicó que hombres armados realizaron varios ataques antes de entrar en Kenscoff para atraer a la policía y debilitar sus defensas.

El grupo de derechos humanos identificó a las víctimas y la forma en que murieron, al tiempo que pidió al gobierno que brinde ayuda financiera, médica y psicológica a los sobrevivientes y a sus familias.

El informe critica la pasividad policial

Entre enero y agosto de este año, las operaciones de seguridad habían logrado reducir la violencia en Kenscoff en un 66% antes del ataque, según la organización sin fines de lucro Armed Conflict Location & Event Data.

Pero el informe criticó lo que calificó como pasividad policial y el “desdeñoso desinterés” de altos mandos policiales por proteger Kenscoff. También cuestionó por qué una nueva fuerza de represión de pandillas respaldada por la ONU “sigue siendo apenas perceptible sobre el terreno, y su contribución a las operaciones de seguridad sigue siendo difícil de identificar”.

Un portavoz de dicha fuerza no respondió de momento a una solicitud de comentarios el jueves por la noche.

La fuerza indicó a finales de agosto que estaba relevando a la policía haitiana en ciertas zonas para liberar unidades y así reforzar la seguridad en Kenscoff.

El grupo de derechos humanos señaló que a mediados de septiembre se lanzó otro ataque armado en la localidad.

El alcalde de Kenscoff emitió un comunicado el martes en el que advirtió que los drones siguen sobrevolando su comunidad y que se están publicando en internet videos y mensajes inquietantes como amenazas.

“La convergencia de estas diversas señales no debe trivializarse ni ignorarse bajo ninguna circunstancia”, escribió. “Después de más de 20 meses de sufrimiento, desplazamiento, pérdida de vidas y trauma causados por la violencia de pandillas armadas, el pueblo de Kenscoff no puede ser sometido a nuevas tragedias que podrían haberse evitado”.

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El reportero de The Associated Press Evens Sanon en Puerto Príncipe contribuyó a este despacho.

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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.

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