Transportistas públicos paran en ciudades de Bolivia por la mala calidad de la gasolina

LA PAZ, Bolivia (AP) — La ciudad de La Paz, sede del gobierno boliviano, y la vecina localidad de El Alto amanecieron paralizadas el miércoles por una huelga del transporte público en protesta por la mala calidad de la gasolina y el retraso del pago de resarcimientos para quienes han denunciado que sus vehículos están afectados.

El presidente boliviano Rodrigo Paz, de centro derecha y quien asumió hace cuatro meses, enfrenta este paro contundente luego de las protestas que tuvieron lugar en enero por el incremento del precio de los combustibles en el marco de una de sus primeras medidas del plan anticrisis.

“Rodrigo Paz queremos gasolina de calidad”, decía el cartel que pegó un conductor de un autobús de mediano tamaño en su vehículo que recorre las calles de La Paz, mientras sus compañeros cortaban el paso en esa ciudad que alberga además al Poder Legislativo.

Santos Escalante, secretario ejecutivo de la Federación de Choferes Urbanos de La Paz Chuquiago Marka, afirmó a medios de prensa que continúan las denuncias sobre autobuses dañados. “No hay una garantía donde se pueda decir que la gasolina es de calidad en este momento”, agregó.

“Nos hemos cansado de las promesas del gobierno y queremos que el resarcimiento se cumpla, sin retrasos”, sostuvo Escalante, quien indicó que el gremio busca una reunión con Paz.

El transporte público de esta ciudad es uno de los más importantes en el país. El teleférico es una de las opciones de los bolivianos para movilizarse.

El daño se ha reportado también en autos privados. Los expresidentes Jorge Quiroga (2001-2002) y Carlos Mesa (2003-2005) sostuvieron que sus vehículos están dañados.

La estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) inició a principios de marzo el registro digital de vehículos que fueron afectados por la gasolina de mala calidad para resarcir a los choferes por los perjuicios.

La petrolera informó además de la desvinculación de más de 400 funcionarios —cercanos al partido del Movimiento Al Socialismo (MAS) que gobernó casi 20 años Bolivia— por haber perjudicado las operaciones de la compañía.

YPFB informó del pago de un seguro de aproximadamente 215.000 dólares beneficiando a más de mil personas afectadas en una primera etapa.

Yuseff Akly, presidente de YPFB, explicó el martes a la prensa que otras 4.000 personas complementaron sus solicitudes y 14.000 iniciaron su proceso para la compensación.

La petrolera, que ha iniciado una investigación, denunció un sabotaje sin identificar a los autores. Explicó que el problema fue en los tanques de almacenamiento que tenían restos de goma y manganeso.

“Este es un golpe para Paz”, en medio de una buena campaña que realiza su gobierno con los organismos internacionales para sacar a Bolivia de la peor crisis en cuatro décadas, dijo a AP el analista y exministro de Hidrocarburos Álvaro Ríos.

Ríos afirmó que la petrolera importó gasolina sin cumplir con las especificaciones necesarias de calidad. La nación andina importa 86% de diésel y 54% de gasolina.

Señaló que el aumento del precio del petróleo por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán hace que el gobierno compre combustible más caro y lo venda al actual precio, que es fijo, lo que provoca una sangría de fondos.

Paz casi duplicó e l precio de la gasolina a fines de diciembre atacando uno de los problemas que mermaban las reservas. La población boliviana aceptó la medida que dejó atrás las largas filas ante las gasolineras que se produjeron el año pasado.

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