CIUDAD DE MÉXICO (AP) — “¡Qué no lo engañen!”, fue el grito de un grupo de mujeres dedicadas a la búsqueda de familiares desaparecidos mientras pedía ayuda el martes al alto comisionado de la Organización de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, en su visita a México, un país sumido en una crisis que sobrepasa los 133.000 casos.
Fuera de los formalismos de las reuniones protocolares, Türk percibió de primera mano la desesperación de un grupo de las llamadas “madres buscadoras” que se presentó fuera del lugar donde el funcionario sostuvo un encuentro con distintos colectivos.
La visita de Turk a México se produce en medio de las fricciones que surgieron entre el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y el Comité de la ONU contra la Desaparición Forzada (CED por sus siglas en inglés) debido a un informe en el que el organismo solicitó que se llevara el caso de México ante la Asamblea General de Naciones Unidas para sopesar medidas de prevención, investigación, castigo y erradicación de desapariciones forzadas.
En su reporte del 2 de abril, el CED reconoció que existen “indicios fundados” de que en México se han cometido, y se siguen cometiendo, desapariciones forzadas como “crímenes de lesa humanidad”.
Sheinbaum rechazó el informe y afirmó que el organismo no tomó en cuenta las acciones de su gobierno para hacer frente a la crisis, asegurando que el análisis del CED se basó en casos ocurridos en cuatro estados del país entre 2009-2017 y que los resultados “los extrapolan hasta 2025”.
La mandataria anunció que se reunirá con Türk el miércoles para darle a conocer las labores que ha emprendido su gobierno en el apoyo a víctimas y la atención a la problemática de las desapariciones.
La oficina del alto comisionado de los derechos humanos y el CED forman parte del sistema de la ONU, pero responden a mandos distintos y tienen plena independencia, por lo que no se prevé que la visita de Türk pueda influir en la postura del comité sobre la situación de México.
Madres buscadoras alzan su voz
“Si de verdad quiere entender, comprender la crisis que estamos viviendo, que se junte con las familias, con los colectivos, porque en México sí hay desaparición sistematizada y permitida, en parte y por omisiones del Estado”, afirmó la activista Vanessa Gámez quien se acercó el martes a Türk para pedir la ayuda internacional para localizar a su hija Ana Ameli, de 19 años, quien desapareció el pasado 12 de julio luego de acudir a un parque al sur de la capital mexicana.
Gámez le entregó a Türk una carta y la ficha de otras cuatro personas que desaparecieron en el último año en la Ciudad de México, donde se han acumulado casi 6.000 casos.
El gobierno mexicano ha limitado durante años los esfuerzos para dar con los desaparecidos, por lo que las “madres buscadoras” y otros voluntarios deben realizar sus propias búsquedas en fosas clandestinas de los cárteles, a menudo actuando a partir de pistas anónimas.
“Le pedí que nos escuchara. Que por favor necesitamos la ayuda del mundo porque en México no se hace investigación real, solo es burocracia”, dijo Gámez al plantear que las autoridades mexicanas necesitan apoyo internacional porque “están rebasados” y “les hace falta mucha capacitación y, sobre todo, seguir procesos y protocolos”.
Esa postura fue respaldada por la activista María Luisa Lazarín, quien busca a su hijo desde hace casi 17 años, luego de que desapareció junto a otros cinco compañeros después de ser detenidos por una patrulla municipal en el estado de Coahuila, en el norte del país.
Lazarín forma parte del colectivo Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Coahuila y en México, el cual acudió el año pasado a la oficina central de la CED en Ginebra para solicitar la activación del procedimiento internacional para atender la crisis de desaparecidos en México.
“Nos estamos jugando esta carta y esperamos que, con la unión de la sociedad y todas las demás organizaciones y colectivos, sí se escuche y se tome una buena decisión”, expresó Lazarín al plantear que espera que el alto comisionado apoye el proceso de la CED, tal como le solicitaron algunos colectivos locales esta semana.
El apoyo de la ONU
Después de reunirse con colectivos y activistas, Türk se mostró solidario y admitió en un mensaje en la red social X que le resultaba “difícil comprender la profundidad de su dolor y sufrimiento” en la búsqueda de sus familiares.
“Su inquebrantable valentía, fortaleza y resiliencia me inspiran profundamente; su búsqueda de verdad y justicia debe ser atendida”, sostuvo.
La problemática de desaparecidos en México se remonta al último tercio del siglo XX, pero fue a partir del inicio de una guerra frontal contra el crimen organizado en 2006 que las cifras se dispararon, sin que se hayan logrado contener hasta la fecha.
En un intento por hacer frente a esta crisis, Sheinbaum anunció el año pasado una serie de reformas para agilizar las búsquedas, y a finales de marzo presentó una revisión del registro nacional de personas desaparecidas. Organizaciones humanitarias locales criticaron la revisión, asegurando que las deficiencias en los registros revelan la enorme impunidad que existe en el país sobre esos casos.
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