BUENOS AIRES (AP) — El presidente Javier Milei restableció el lunes el acceso de los periodistas a la sede del gobierno de Argentina, más de una semana después de que la decisión de bloquear el ingreso al edificio a reporteros acreditados —acompañada de una andanada de insultos en internet— provocara una reacción adversa de legisladores y defensores de la libertad de prensa.
La mayoría de los periodistas indicaron que pudieron entrar a la Casa Rosada por primera vez desde el 23 de abril. Pero las autoridades negaron el ingreso a dos canales de televisión acreditados sin dar explicaciones, e introdujeron nuevas restricciones al movimiento físico de los reporteros dentro de la residencia de gobierno, al cerrar pasillos e instalar vidrios esmerilados en las ventanas.
El cierre el mes pasado de la sala de prensa, utilizada durante décadas por reporteros acreditados para cubrir las actividades del presidente, se sumó a una lista de ataques y represalias contra organizaciones de noticias por parte de Milei, cuya hostilidad hacia la prensa refleja el enfoque agresivo de su aliado y poderoso partidario, el presidente estadounidense Donald Trump.
Los periodistas y sus defensores reprocharon la medida por considerarla un ataque a la libertad de prensa en Argentina. Las condenas llegaron desde cámaras empresariales, la Iglesia católica y políticos de diversas tendencias.
El gobierno de Milei se defiende
El jefe de Gabinete de Milei, Manuel Adorni, respondió a los críticos en una inusual conferencia de prensa el lunes.
En declaraciones a los reporteros, dijo que el gobierno está totalmente a favor de la libertad de expresión, pero no va a permitir que se cometan actos que pongan en riesgo la seguridad nacional a espaldas del mismo.
Las autoridades justificaron las restricciones para los aproximadamente 60 integrantes del cuerpo de prensa de la Casa Rosada como una medida de seguridad necesaria, luego de acusar de espionaje a un canal local de televisión por usar gafas inteligentes para videograbar partes de la sede sin autorización.
El canal, Todo Noticias, sostiene que recibió permiso oficial para captar las imágenes, y que las tomas de pasillos y espacios de reunión emitidas en el segmento televisivo han estado accesibles al público desde hace tiempo.
Al ser consultado sobre por qué a colegas de Todo Noticias y de Canal 13, otra cadena líder, se les seguía impidiendo ingresar a la Casa Rosada el lunes, Adorni respondió que no estaba al tanto del tema y que no debería haber ninguna limitación.
Sobre las nuevas restricciones —que incluyeron controles de seguridad exhaustivos en la entrada, barreras levantadas apresuradamente que bloqueaban escaleras y pasillos, vidrios esmerilados que impedían ver el balcón, y la exigencia de que los periodistas entreguen sus credenciales de prensa a las autoridades al salir del edificio—, Adorni señaló que el gobierno simplemente está haciendo cumplir las normas.
Los periodistas en Argentina enfrentan hostilidad del gobierno
Durante los últimos dos años, la posición de Argentina se ha desplomado en un índice de libertad de prensa elaborado por Reporteros Sin Fronteras, informó la organización no gubernamental la semana pasada. Cayó del puesto 66 al 98, entre los mayores descensos de cualquier país de Sudamérica.
En un informe publicado la semana pasada, el grupo indicó que había registrado un “aumento de la hostilidad del gobierno hacia la prensa y de la presión sobre ella” por parte de los más fervientes partidarios latinoamericanos de Trump: Milei y el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
“Los insultos, la difamación y las amenazas desde el gobierno de Javier Milei hacia periodistas y medios críticos de su gobierno se han vuelto habituales desde que asumió el cargo”, añadió.
En conflicto con la prensa en un grado no visto desde el restablecimiento de la democracia argentina en 1983, Milei ha intensificado sus ataques contra los medios en las últimas semanas, mientras flaquean sus emblemáticas campañas contra la corrupción y la inflación.
El lunes por la noche recurrió a las redes sociales para fustigar a quienes acusan al gobierno de censura y de violaciones a la libertad de expresión.
En “un mercado verdaderamente libre”, manifestó el mandatario, “sería la propia sociedad la que se encargaría de limpiar el sistema mandando a la quiebra a aquellos medios que publican falsedades, operaciones e injurias de manera constante”.
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)Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
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