Familiares buscan en sur de México a migrantes desaparecidos en ruta marítima hacia Estados Unidos

TAPACHULA, México (AP) — La víspera de la Navidad de 2024 la joven cubana Elianis Caridad Morejón Pérez le dijo a su madre por teléfono que le habían colocado un chaleco salvavidas y que se disponía a abordar una lancha para seguir por mar desde el sur de México hacia Estados Unidos.

Esa fue la última comunicación que mantuvo desde el pueblo San José El Hueyate en el sureño estado de Chiapas, uno de los puntos de la ruta marítima considerada una de las más peligrosas usadas por los traficantes y donde la joven desapareció junto a otros 39 migrantes de Cuba, Honduras y Ecuador.

Este mes su madre, Isis Pérez, llegó a ese mismo poblado cerca de la frontera con Guatemala para realizar tareas de búsqueda junto a otros familiares de los desaparecidos.

Los familiares recorrieron el muelle de San José El Hueyate, una pequeña comunidad pesquera y turística de apenas 953 habitantes con casas de hormigón, techos de palma y calles sin pavimentar. Subieron a una lancha para navegar por la costa del Pacífico y preguntaron a comerciantes y residentes por pistas sobre sus familiares.

Nadie pudo darles información, pero muchos pobladores sí recordaron que antes de que Donald Trump asumiera su segundo mandato se veían vehículos cargados de migrantes que luego eran llevados en lanchas por el mar.

Ese flujo migratorio se desplomó el año pasado cuando Estados Unidos empezó con las detenciones de migrantes en su territorio y las deportaciones a sus países de origen o a terceras naciones.

Los familiares —que llegaron a Chiapas apoyados por la Red Regional de Familias Migrantes— también recorrieron albergues, centros penitenciarios y plazas públicas en la frontera con Guatemala, una zona que se disputan los Cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación.

“Como familiares vivimos un tormento, una angustia y deseamos encontrarles”, dijo el hondureño Óscar Hernández, quien también llegó al pueblo de Chiapas para intentar localizar a su hermano.

Ricardo Antonio Hernández Barahona, de 33 años, había quedado desempleado tras trabajar durante siete años como repartidor en una empresa de alimentos que se vio obligada a cerrar por la extorsión del crimen organizado en Honduras. La necesidad de obtener ingresos para mantener a su esposa y sus dos hijos lo empujó a ir en busca del sueño americano, pero desapareció en el trayecto.

Cruzar por el mar

Según un informe de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), desde 2021 se han identificado varios puertos marítimos utilizados por los traficantes de migrantes: se embarcan en pequeñas lanchas con doble motor en Puerto de Ocós, Guatemala; hacen escalas para recargar combustible y abastecerse de alimentos en Puerto Madero, San José, Barra de Zacapulco y Paredón, en Chiapas, y desembarcan en Salina Cruz o Huatulco, en Oaxaca, desde donde siguen por tierra hacia el norte.

De acuerdo con el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM, en la ruta desde Sudamérica hacia Estados Unidos se ha registrado la desaparición o deceso de 11.475 migrantes desde 2014. Más de la mitad ocurrieron en México.

Los 40 migrantes que desaparecieron a fines de 2024 estaban apurados por llegar a Estados Unidos antes de que Trump asumiera su segundo mandato y diera marcha atrás a la política migratoria más flexible de su antecesor demócrata Joe Biden.

Entre los desaparecidos estaban los cubanos Meiling Álvarez Bravo, de 41 años, y su hijo Samei Armando Reyes Álvarez, de 15.

“El 21 de diciembre (de 2024) a las ocho de la mañana me dijo que iban a desayunar porque ya iban a cruzar para el DF en una barca”, relató Julia Margarita Bravo Díaz, su madre y abuela.

Su hija y su nieto habían viajado vía aérea desde Cuba a Nicaragua y de ahí por tierra por Honduras y Guatemala hasta llegar a México, pero al inicio del periplo no sabían que los llevarían por mar hacia la frontera sur de Estados Unidos.

El ecuatoriano José Antonio Quindil también llegó a San José El Hueyate en busca de su hijo Jefferson Stalin Quindil Guanoquiza, de 18 años.

El albañil de 50 años contó que ya en una ocasión había hecho desistir al joven de su idea de emigrar, pero que en cuanto cumplió la mayoría de edad no pudo frenar sus aspiraciones por una vida mejor. Su hijo, uno de los 40 desaparecidos, había pagado 3.000 dólares por el viaje que nunca completó.

Entre julio y noviembre de 2025 la Secretaría de Marina (Semar) de México informó el rescate de 22 migrantes, seis de ellos al naufragar en alta mar y 16 en tierra mientras esperaban embarcar en el sureño estado de Chiapas.

En marzo pasado, la Semar informó que en coordinación con su contraparte de Guatemala habían reforzado la vigilancia en alta mar para combatir el tráfico de sustancias ilícitas y el movimiento irregular de migrantes hacia Norteamérica.

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