LA HABANA (AP) — La firma hotelera española Meliá se sumó el miércoles a las empresas con histórica presencia en Cuba que se están retirando o limitando sus operaciones, en especial en el sector del turismo.
Meliá dejará de operar 15 de los 34 hoteles que administra, informó el portal oficial Cubadebate y agregó que la firma justificó su decisión “en factores externos que han afectado de manera significativa la operativa, la legalidad y la seguridad de estos establecimientos”.
La decisión se enmarca en el impacto del cerco energético y financiero de Estados Unidos contra la nación caribeña y la consecuente caída del vital sector turístico.
Varios de los hoteles en destinos paradisíacos como los balnearios de Varadero, Cayo Santa María o Jardines del Rey “se encontraban cerrados y sin actividad debido a los problemas energéticos y a la caída de la demanda”, añadió Cubadebate.
Meliá es uno de los socios más importantes de la isla en el sector turístico y hasta su retiro parcial contaba con unas 14.000 habitaciones.
Otras compañías como la canadiense Royalton y la también española Iberostar limitaron o suspendieron operaciones en Cuba en la última semana.
El miércoles el cartel de la entrada del icónico Hotel Paseo del Prado en La Habana Vieja fue retirado, constató The Associated Press. Igualmente desde hace algunos días el Iberostar Selection –el más moderno y lujoso de los inaugurados por esa firma en 2025— permanece cerrado.
La limitación de operaciones o salida de estas compañías de la isla se suma a la de líneas áreas como World2Fly, Air France e Iberia.
Mientras, el Banco Central de Cuba informó el miércoles que debido a la suspensión de la relación de entidades extranjeras con la agencia financiera isleña Fincimex S.A, del conglomerado empresarial GAESA, se cancelaron las operaciones de las tarjetas Visa y Mastercard.
La entidad bancaria indicó en un comunicado que la medida está relacionada con una orden del 1 de mayo del presidente estadounidense Donald Trump que forma parte "de su estrategia de asfixia contra el pueblo de Cuba”.
Un sector en retroceso
Cuba, que llegó a recibir unos 4,3 millones de turistas en 2019, ha visto caer desde entonces el arribo de visitantes internacionales.
Según la Oficina Nacional de Estadística e Información, la cantidad de turistas que llegaron a la isla en el primer trimestre del año fue 48% menor que en el mismo periodo de 2025, apenas unos 298.000.
“Las empresas canadienses y españolas son las mayores inversoras en el sector hotelero de Cuba y, ante la falta de turismo internacional, la escasez de combustible y, en general, el declive más amplio desde la llegada del COVID, del cual el sector no se ha recuperado... estoy seguro de que estas compañías se replantearán sus operaciones en Cuba”, comentó a AP Lee Schlenker, investigador asociado del Instituto Quincy en Washington.
Estados Unidos impuso en enero un cerco petrolero a Cuba para presionar un cambio de modelo político que agravó la crisis que la isla padece desde hace un lustro, caracterizada por largos apagones y desabastecimiento de bienes básicos.
En mayo el Departamento de Estado sancionó a GAESA, lo que incluye el congelamiento de sus activos y la intervención de sus cuentas en Estados Unidos, además de la prohibición de viaje de sus accionistas, inversores y empleados.
GAESA, creada en la década de 1990 y que opera desde rentadoras de carros a tiendas minoristas y empresas de transporte, es socia de Meliá en la administración de hoteles.
Dadas las sanciones a GAESA, los expertos no descartan que empresas internacionales que operan con el conglomerado se sientan presionadas.
“Lo cual tendrá importantes repercusiones para el pueblo cubano y no sólo para GAESA. Hay miles de cubanos que trabajan en estos hoteles”, advirtió el académico Schlenker, quien resaltó que ni los hoteles, ni el turismo representan una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.
Entre las personas que viven de los ingresos turísticos de la isla, la noticia generó preocupación.
Para Carlos Luis Carbonel, un parqueador autorizado de 62 años que trabaja frente al gigante hotel Meliá Cohiba, el efecto de estas decisiones empresarias “va a ser un golpe” para quienes trabajan con el turismo.
“Nos va a afectar a nosotros, a nuestras familias y a todos los que estamos vinculados al turismo. Nuestra remuneración y los ingresos dependen de esto”, dijo a AP Erich López, un chofer de un automóvil Dodge de los años 50 que desde hace dos décadas conduce para turistas.
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