BUENOS AIRES (AP) — El presidente argentino, Javier Milei, intensificó el jueves la prolongada disputa de su país con el Reino Unido por las islas Malvinas al anunciar la construcción de una base naval en el extremo sur de su territorio y el endurecimiento de sanciones contra empresas que participen en actividades hidrocarburíferas en el archipiélago bajo control británico.
El anuncio, por cadena nacional de televisión, ocurre luego de que el presidente estadounidense Donald Trump, un aliado de Milei, afirmara que Washington podría reconsiderar su postura históricamente neutral sobre la soberanía de las islas.
“Las Islas Malvinas son argentinas, por historia y por derecho”, remarcó Milei. “Vamos a desplegar todas las herramientas del Estado, diplomáticas, económicas, judiciales y legales para disuadir a los actores estatales y no estatales que violenten nuestra soberanía”.
Argentina reclama desde 1833 la soberanía de las islas en el Atlántico sur, a las que los británicos denominan Falklands. Ambos países libraron una guerra por su dominio en 1982 en la que el país sudamericano resultó derrotado.
Milei adelantó que mediante un decreto ampliará los recursos del Ministerio de Defensa para construir una base naval integrada en la provincia de Tierra del Fuego, extremo sur del país y el punto continental más cercado al archipiélago.
“Asegurar nuestra preeminencia en este territorio no es un capricho político, es una cuestión de supervivencia y por ese motivo, cualquier avance adicional sobre las Islas Malvinas será considerado como una violación a nuestra seguridad nacional”, aseveró el mandatario.
Por otra parte, Milei adelantó el envío al Congreso de una reforma de la actual legislación para endurecer las sanciones contra las compañías nacionales y extranjeras que participen de explotación hidrocarburífera en Malvinas.
A fines de 2025 las autoridades de las islas, autoproclamadas territorio británico de ultramar, dieron luz verde a las petroleras Rockhopper Exploration, de origen británico, y Navitas Petroleum Development and Production Limited, de origen israelí, para el desarrollo del yacimiento off shore “Sea Lion”, situado en la Cuenca Malvinas Norte.
“Si hoy no actuamos con firmeza y celeridad, en pocos meses tendrán la capacidad material de apropiarse de las reservas de petróleo que yacen bajo nuestro mar”, advirtió el presidente argentino. “Si lo permitimos estaremos generando un incentivo para que el gobierno británico profundice la ocupación de las islas y la explotación de nuestros recursos”.
Con una inversión cercana a los 2.000 millones de dólares para la perforación y explotación, Rockhopper y Navitas planean extraer 55.000 barriles diarios en el yacimiento Sea Lion a partir de 2028.
El proyecto del Poder Ejecutivo argentino contempla el jucio en ausencia contra compañías petroleras y proveedores. Además, amplicará las sanciones a otras actividades en las islas que afectan sus recursos naturales.
Milei hizo un llamado a la oposición para que acompañe sus iniciativas: “Hay causas que están por encima de cualquier diferencia política. Malvinas es una de ellas”.
Giro de Washington
El anuncio de Milei coincidió con la amenaza de Trump de reconsiderar la histórica postura de neutralidad que ha mentenido Estados Unidos con la disputa de sobernía del archipiélago en medio de las tensiones con Londres por el conflicto en Medio Oriente.
En una entrevista con la cadena británica GB News, Trump dijo que el conflicto bélico por Malvinas ha “quedado muy lejos” y admitió su malestar con el gobierno británico por no haber brindado apoyo militar durante la guerra en Irán.
El lunes había dicho ante consultas periodísticas acerca de si modificaría el alineamiento con Gran Bretaña que “siempre reviso todas mis posturas, esta es sólo una de muchas”.
Las declaraciones fueron leídas como un guiño por Milei, quien señaló que Estados Unidos evalúa “ese cambio de posición porque saben que en la Argentina tiene un socio confiable, alineado con los valores occidentales, en una posición de relevancia estratégica, que puede ser un aliado valioso en las décadas por venir".
Lucas Romero, director de Synopsis Consultores, dijo a The Associated Press que pareciera que Milei “está aprovechando las declaraciones de Trump para inflamar o sobreactuar un sentimiento malvinero, para embanderarse con la causa Malvinas”.
Según el politólogo, la estrategia del mandatario sería reposicionarse luego de que fuera muy cuestionado por sus críticas a los jugadores de la Selección Argentina que desplegaron una pancarta tras la victoria 2-1 ante Inglaterra en el Mundial que se jugó julio y que rezaba “Las Malvinas son argentinas”.
El gesto “inflamó muchísimo un sentimiento muy profundo en la Argentina, que es el reclamo por la soberanía de las islas, quizás una de las causas que mayor consenso social genera”.
Antes del discurso de Milei, el gobierno británico aclaró a través de Tom Wells, portavoz del primer ministro Andy Burnham, que la postura respecto de las islas es “inquebrantable”.
“La soberanía recae en el Reino Unido y el derecho de los isleños a la autodeterminación es primordial”, afirmó Wells. “Los isleños han expresado en repetidas ocasiones su deseo de seguir siendo un territorio británico de ultramar”.
Tras el conflicto bélico de 1982, Reino Unido a desoído las resoluciones de Naciones Unidas a restablecer las negociaciones diplomáticas con Argentina por la sobernía del archipiélago.
A pesar de que la Constitución argentina establece que la recuperación de las islas y el ejercicio de la soberanía sobre ellas “constituyen un objetivo permanente e irrenunciable”, la relación entre Argentina y el archipiélago es mínima.
No hay comercio directo con las islas —situadas a sólo 480 kilómetros del continente—, y sólo hay un vuelo mensual desde territorio argentino.
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La corresponsal de The Associated Press en Buenos Aires, Almudena Calatrava, contribuyó con este reporte.
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