RIO DE JANEIRO (AP) — El presidente brasileño de una asociación de víctimas de la caída de un avión de Air France en 2009 afirmó que aún no se ha hecho justicia en el desastre después de que un tribunal de apelaciones de París declarara culpables de homicidio involuntario a Airbus y Air France.
Air France y Airbus, dos de las empresas más emblemáticas de Francia, señalaron en comunicados que apelarán el fallo del jueves, lo que podría prolongar el caso durante varios años más.
El vuelo 447 de Air France, que iba de Río a París, se estrelló el 1 de junio de 2009, matando a 228 pasajeros y tripulantes.
El brasileño Nelson Faria Marinho, que perdió a su hijo en el accidente, denunció que seguía insatisfecho con el veredicto.
El tribunal de apelaciones de París declaró culpables de homicidio involuntario a Airbus y Air France el jueves por el suceso y ordenó a las empresas pagar la multa máxima de 225.000 euros (aproximadamente 260.000 dólares) cada una, según Daniele Lamy, presidenta de otra asociación de víctimas del accidente.
Lamy, que perdió a su hijo Eric en el accidente, estuvo en la sala durante todo este juicio y el juicio original, y celebró la decisión del jueves.
Pero Marinho dijo que desea ver condenas de prisión para los ejecutivos de las empresas de entonces, aunque el caso se ha centrado en la responsabilidad institucional más que en la personal.
“He perdido a mi padre, a mis madres, hermanos. Duele mucho, pero es imposible traducir en palabras el dolor de perder a un hijo”, manifestó Marinho, en su oficina en casa llena de recortes de periódicos y fotos que relatan su larga lucha por la justicia.
El avión A330-200 desapareció del radar en una tormenta sobre el océano Atlántico con 216 pasajeros y 12 miembros de la tripulación. Tardó dos años encontrar el avión y sus registradores de caja negra en el fondo del océano, a profundidades de más de 4.000 metros (13.000 pies).
Una investigación de The Associated Press en ese momento determinó que Airbus sabía desde al menos 2002 de problemas con el tipo de tubos utilizados en el avión que se estrelló, pero no los reemplazó hasta después de la tragedia.
Air France fue acusada de no haber implementado capacitación para el caso de formación de hielo en sensores externos llamados tubos pitot, pese a los riesgos. Airbus fue acusada de no hacer lo suficiente para informar con urgencia a las aerolíneas y a sus tripulaciones sobre fallas en los pitot o para garantizar capacitación que mitigara el riesgo.
El accidente llevó a cambios en las regulaciones sobre sensores de velocidad del aire y en la forma en que se entrena a los pilotos.
La investigación oficial concluyó que múltiples factores contribuyeron al desastre, incluidos errores de los pilotos y la formación de hielo en los tubos pitot.
En 2023, un tribunal de primera instancia absolvió a Airbus y Air France de los cargos de homicidio involuntario, lo que provocó una oleada de angustia entre familiares de víctimas.
Air France dijo que lamentaba la condena del jueves y reconoció que su apelación prolongará un procedimiento ya extenso, en particular para las familias y seres queridos de las víctimas, pero señaló que la responsabilidad penal de la empresa ya había sido descartada anteriormente.
Airbus indicó que presentará una apelación ante el máximo tribunal de Francia para permitir un nuevo examen de las cuestiones jurídicas planteadas por este caso.
Un sindicato francés de pilotos dijo que estaba satisfecho con la decisión. Sería “inaceptable atribuir la responsabilidad del desenlace de este accidente únicamente a los pilotos, sin tener en cuenta todas las fallas sistémicas que llevaron al desastre”, afirmó el Sindicato Nacional de Pilotos de Aerolíneas.
El abogado de las víctimas, Alain Jakubowicz, al hablar con periodistas fuera de la sala, se vio desbordado por la emoción.
Este veredicto demuestra “que no hay lucha que sea imposible de ganar”, declaró a la televisión francesa. “Incluso cuando somos simplemente pasajeros, podemos ganarle a los gigantes globales”.
En Río, la esposa de Marinho, Maria Eva, indicó que el dolor de perder a uno de sus cinco hijos sigue vivo, pero que su fe la ha ayudado en su duelo.
“Este rastro de destrucción dejó muchos corazones heridos”, expresó desde su sala de estar. “Pero mientras haya vida, hay esperanza”.
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La corresponsal Angela Charlton contribuyó a esta nota desde París
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
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