BOGOTÁ (AP) — Iván Cepeda intentará llegar a la presidencia de Colombia casi a la misma edad que tenía su padre cuando fue asesinado a tiros en las calles de Bogotá en 1994.
El crimen del senador Manuel Cepeda Vargas, por el que fueron condenados dos militares, marcó su vida y su carrera política que ha dedicado a la defensa de los derechos humanos al fundar el Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado hace dos décadas.
Cepeda, de 63 años, ha dicho que fueron las víctimas quienes más influyeron en su decisión de competir el año pasado en una consulta del oficialista Pacto Histórico que lo impulsó como el candidato principal del progresismo.
Filósofo de profesión y congresista por 16 años, ha encabezado la mayoría de las encuestas publicadas en los últimos meses ganando cierta ventaja sobre los candidatos opositores Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella, quienes también puntean entre el grupo de 11 aspirantes.
Heredero de Petro
Cepeda ha dicho que de llegar al poder convocaría a un acuerdo nacional a distintos sectores, incluyendo empresarios y movimientos sociales, para hablar de los principales temas del país y que no descarta que ese diálogo concluya en un proceso para cambiar la Constitución que rige desde 1991.
El saliente mandatario Gustavo Petro, su padrino político, puso en debate el cambio de la carta magna, pero no logró que el Congreso apruebe ponerlo en marcha.
El analista político Sergio Guzmán dijo a The Associated Press que Cepeda representa la continuidad del proyecto político de Petro, quien en su mandato mantuvo disputas con las altas cortes, la banca central y los órganos de control.
“De ser elegido Iván Cepeda no sería más radical que el Petro de 2026, pero sí sería mucho más radical que el Petro de 2022” que al inicio de su gobierno logró una coalición de fuerzas políticas disímiles, sostuvo Guzmán.
Cepeda ha dicho que sostendría y profundizaría las reformas sociales de Petro —como la del sistema laboral y de pensiones— e impulsaría las que faltaron, especialmente la reforma del sistema de salud rechazada por el Congreso.
Lucha contra las élites y defensa de procesos de paz
Cepeda evita las corbatas porque considera que son un símbolo de la oligarquía y la corrupción.
Nació en Bogotá en 1962 en una familia donde la política era parte de la vida cotidiana. Su madre, Yira Castro, integraba la dirigencia del Partido Comunista mientras su padre fue parte de Unión Patriótica, un partido constituido en 1985 tras un infructuoso diálogo de paz entre el gobierno y la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Cepeda Vargas fue uno de los más de 6.000 integrantes de la Unión Patriótica asesinados, amenazados, desaparecidos y torturados a partir de 1984 en lo que la Corte Interamericana de Derechos Humanos calificó como un “exterminio” al condenar al Estado colombiano.
Durante la campaña Cepeda ha rechazado señalamientos de sus opositores que intentan ligarlos a él y a su padre con la extinta guerrilla FARC.
“Es un hombre que ha luchado por las víctimas de Colombia, también por la paz, y por eso lo han señalado en esta campaña”, aseguró Aida Quilcué, líder indígena y fórmula vicepresidencial de Cepeda.
Cepeda ha apoyado varios diálogos de paz con grupos armados ilegales, incluido el histórico acuerdo de paz firmado entre las FARC y el Estado en 2016. También fue el negociador nombrado por el gobierno de Petro en la mesa con la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN), suspendida desde enero de 2025 tras actos de violencia.
Es el único de los candidatos que ha anticipado que daría continuidad a los diálogos de paz que ha impulsado Petro con múltiples grupos ilegales y bandas urbanas, cuestionados por otros candidatos por su falta de resultados. Pero ha dicho que los evaluará y condicionará a que los armados cesen los ataques contra la población civil y defensores de derechos humanos.
Antagonista del expresidente Uribe
Cepeda ganó reputación dentro del progresismo por ser quien derrotó en la primera instancia de un juicio al influyente expresidente Álvaro Uribe (2002-2010) por los delitos de soborno a testigos y fraude procesal por los que el exmandatario fue absuelto en segunda instancia.
Ambos se enfrascaron en una disputa jurídica que terminó el año pasado durante el llamado “juicio del siglo”, por ser la primera vez que en Colombia se juzgaba a un expresidente.
Cepeda ha señalado que aspira a ganar la presidencia para derrotar a la “extrema derecha” y en especial al uribismo, recalcando que durante el gobierno de Uribe se produjeron los “falsos positivos”, como se conoce a las ejecuciones extrajudiciales de civiles presentados como guerrilleros abatidos en combate.
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