La temporada de huracanes del Atlántico de 2026 ha tenido uno de los comienzos más lentos de este siglo, solo superado por los de 2009 y 2007, siempre que, tal y como se prevé, no se produzca alguna actividad tropical adicional esta semana.

Sin embargo, tal y como hemos comentado en los boletines informativos a lo largo de los años, el nivel de actividad tropical registrado hasta la fecha no es un indicador significativo de la actividad estacional que está por venir, al menos en los primeros meses. Aunque hay excepciones de esta regla, como cuando lo que se obserba sobre la formación al este del Caribe en junio y julio, tal y como adelantamos en mayo de 2024 y lo que se convirtió en un indicador útil tras el paso del huracán Beryl, de categoría 5, un mes más tarde.
Pero la situación cambia en agosto. Para cuando llegamos al final del verano meteorológico, el nivel de actividad que hayamos observado hasta ese momento sí que cobra importancia a la hora de predecir lo que nos deparará el resto de la temporada, en septiembre y octubre.
Como se puede observar en el gráfico siguiente, que muestra la relación entre la actividad tropical estacional registrada hasta la fecha y la actividad estacional total, la correlación se vuelve significativa en agosto y se aproxima a una correlación fuerte (valores cercanos a 0,5) a finales de mes.

No es una forma perfecta de predecir la actividad futura (solo explica entre el 20 % y el 23 % de la varianza), pero sin duda es una señal útil y significativa, sobre todo cuando se combina con otros buenos indicadores como la cizalladura del viento y las temperaturas del agua.
Así que será interesante ver cómo se desarrolla este mes de agosto, ya que los indicadores ambientales (la cizalladura provocada por El Niño y las temperaturas del agua más frías) auguran una actividad de huracanes por debajo de la media en los próximos meses, sobre todo si se compara con las temporadas de huracanes activas y, a menudo, hiperactivas de la última década. Si agosto termina con una actividad históricamente baja hasta la fecha, eso supondría un nuevo indicio de que la temporada seguirá sin destacar en septiembre.
Por ahora, nada de nada
Si los modelos de largo plazo están en lo cierto, al menos llegaremos a mediados de agosto sin nada destacable en el Atlántico.
Seguimos observando una señal débil de una perturbación sobre el Atlántico oriental o central dentro de poco más de una semana, especialmente en los modelos basados en el aprendizaje automático, pero esas probabilidades no han aumentado en las últimas simulaciones y siguen siendo bajas por ahora.

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