PEREIRA, Colombia (AP) — La búsqueda entre los escombros de sobrevivientes del potente terremoto de Colombia se volvió más desesperada el miércoles, dos días después de que el temblor derribara edificios, deformara carreteras y aplastara automóviles.
La esperanza volvió a Pereira, una de las ciudades más afectadas, con el rescate de Daniela Largo la noche del martes tras más de 12 horas de labores. Los rescatistas lograron liberar uno de sus brazos, que había quedado atrapado, al abrir un pequeño orificio entre los escombros. Una vez establecieron contacto con Largo, un médico la canalizó y, tras estabilizarla, fue trasladada en camilla para recibir atención médica.
Pero en otra edificación colapsada de Pereira, fue sacado el miércoles el cuerpo sin vida de un hombre cubierto con una manta blanca.
El presidente Abelardo de la Espriella manifestó el martes que el temblor de magnitud 7,4 cobró la vida de al menos 181 personas. Sin embargo, el Instituto Nacional de Medicina Legal confirmó el miércoles la recepción de 202 cuerpos. El mandatario detalló que otras 2.595 personas resultaron heridas y que al menos 195 seguían desaparecidas, aunque las bases de datos gestionadas por la sociedad civil situaban esa cifra más cerca de 4.000.
En paralelo avanza la entrega de cuerpos de víctimas. Luciano Restrepo, de 56 años, buscó en la morgue de Palmira, en Valle del Cauca, a su hijo David Steven Restrepo, un estudiante de idiomas de 26 años que falleció tras el desprendimiento de una pared de un edificio. “Era el que nos ayudaba económicamente porque no estaba casado”, lamentó el padre.
La devastación ha puesto a prueba al nuevo presidente colombiano, quien se apresuró a responder a la emergencia declarando tres días de duelo nacional y una “situación de desastre” por un año, lo que busca agilizar la logística y la asistencia económica.
El papa León XIV expresó el miércoles su solidaridad con los colombianos y su gratitud por quienes les brindan ayuda.
“Mientras ruego al señor por el eterno descanso de los fallecidos, aseguro mis plegarias por sus familias y todos los que han sido golpeados por esta tragedia", dijo el pontífice en la Basílica de San Pedro.
Horas clave para el rescate
Las agencias de ayuda consideran que las primeras 48 a 72 horas son cruciales para sacar a los sobrevivientes, aunque ese umbral puede ampliarse si tienen acceso a comida y agua.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, aseguró que están abocados a los rescates antes de que se cumplan las 72 horas desde que ocurrió el terremoto, por ser el tiempo “crítico” para recuperar sobrevivientes.
Los equipos continuaban revisando los escombros en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó, las ciudades más golpeadas, mientras se agota el tiempo para encontrar —y rescatar— a víctimas con vida.
Ha habido escenas de alegría en medio de la devastación: rescatistas sacando a un bebé cubierto de polvo a través de una grieta en un muro de concreto y espectadores aplaudiendo mientras los equipos subían a una mujer a una camilla.
En muchas zonas la respuesta oficial a la tragedia se ha visto complicada por las crisis persistentes de pobreza y la actividad de grupos armados ilegales, que lleva décadas provocando desplazamientos forzosos.
“Este terremoto agrava una situación humanitaria ya grave y se necesita un mayor apoyo para la respuesta humanitaria”, afirmó Giovanni Rizzo, director del Consejo Noruego para Refugiados en Colombia.
Un acuerdo de paz de 2016 entre los rebeldes y el gobierno, además de un conflicto armado en curso, podría permitir que las organizaciones de ayuda distribuyan alimentos y otros materiales de emergencia con mayor rapidez, señaló María José Torres, coordinadora residente de Naciones Unidas en Colombia. Las organizaciones humanitarias ya están presentes en algunos lugares azotados por el conflicto debido al proceso de paz como en Chocó, el epicentro del sismo.
“Tenemos presencia sobre el terreno. Por lo tanto, nuestra capacidad de estar allí, presentes con la gente, creo que ha aumentado exponencialmente”, indicó Torres en un comunicado el martes.
Afectados se resguardan en albergues
En toda la región cafetera, duramente golpeada por los terremotos, las autoridades han convertido varios estadios deportivos, escuelas y otros edificios públicos en refugios temporales para miles afectados.
Edith Penagos, de 48 años, se resguarda con su hijo adolescente en uno de los albergues de Pereira ubicado en un parque cubierto con carpas blancas luego de que su apartamento resultara dañado. Cree que es “imposible” volver a habitarlo y teme el derrumbe de su vivienda por más réplicas, dado que el Servicio Geológico Colombiano ha registrado al menos 130 de menor magnitud.
“Tenemos lo más importante que es un techo, alimento, agua y en mi caso atención (médica), porque llevo un proceso de salud un poco complejo y me han apoyado”, aseguró a la AP.
Rodrigo León Loya, sismólogo y profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad de los Andes, explicó a AP que estadísticamente la probabilidad de que vuelva a ocurrir un evento de una magnitud similar en el mismo punto disminuyó porque se libró “esa energía acumulada”. Sin embargo, indicó que Colombia está lleno de fallas activas, por lo que puede darse otro evento en otro punto, aunque no se puede predecir cuándo.
Al mismo tiempo, la ayuda de otros países y de organizaciones sin fines de lucro extranjeras sigue llegando. Cali reportó el arribo de ayuda enviada por El Salvador en aviones y la Cancillería indicó que el miércoles llegó un primer envío de México, que incluye 19 efectivos del ejército y la Guardia Nacional.
El gobierno recibió cuestionamientos, por ejemplo del gobierno de China, por presunta falta de gestión para recibir las ayudas de otros países y limitar el envío de rescatistas. El canciller colombiano Omar Bula explicó a la prensa el miércoles que no han excluido a ningún país, pero tratan de canalizar la ayuda de “manera efectiva”, según las necesidades.
Estados Unidos ofreció más de 15 millones de dólares en ayuda y la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que su país está listo para enviar a cientos de rescatistas y sanitarios, toneladas de suministros médicos y otros equipos.
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Suarez informó desde Bogotá y Janetsky desde la Ciudad de México. Los periodistas de The Associated Press Edith M. Lederer en Naciones Unidas y Manuel Rueda en Bogotá contribuyeron a este despacho.
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Esta historia fue traducida del inglés por un editor de AP con la ayuda de una herramienta de inteligencia artificial generativa.
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