Lección de historia: Descendientes de afro-seminoles de Florida encontraron refugio en México

¿Quienes son los mascogos?

GRAFICA (Google Maps)

CIUDAD DE MÉXICO. — En el norte de México existen descendientes de amores antes prohibidos entre esclavos afro-americanos e indígenas de las tribus Miccosukees y Seminoles. Durante un capítulo oscuro de la historia del sur de la Florida, se vieron obligados a abandonar sus escondites en los pantanos en busca de libertad. Actualmente son conocidos como los mascogos, una gente resilente con una herencia cultural única.

La historia de este pueblo se remonta a finales del siglo XVII y principios de XVIII, cuando las plantaciones de algodón requerían de la mano de obra de miles de esclavos africanos y las naciones indígenas eran desplazadas de sus territorios ancestrales.

Esto provocó que muchas personas negras huyeran de sus captores en los estados como Alabama, Carolina del sur y Georgia, y al ser perseguidos se refugiaron en comunidades indígenas de culturas como los Seminoles (palabra que podría derivar del español “cimarrones” o fugados), según explicó Yesenia Peña Sánchez, profesora del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México.

Para estas fechas, los pueblos indígenas originales de Florida habían perdido gran parte de sus poblaciones debido a las enfermedades y la violencia ejercida por el Imperio Español. Luego los ingleses continuaron con el exterminio. Finalmente, los españoles llevaron a algunos sobrevivientes a Cuba al perder el control de la península.

Cuando la Florida dejó de ser territorio español y se incorporó a los Estados Unidos, se desataron tres conflictos entre naciones de indígenas americanos y el gobierno de EU, conocidos como las Guerras Seminolas (1817-1858).

El exterminio de varias naciones indígenas de lo que hoy es Florida abrió la puerta al establecimiento de otras que llegaron del norte, tales como los Miccosukee, originarios de las Carolinas y el noroeste de Florida, quienes pronto se establecieron, hasta que en 1830 se ordenó su deportación forzada a Oklahoma por medio de la Ley de Remoción de Indios.

Esto orilló a los Miccosukee y otras tribus a luchar y esconderse en los Everglades, donde algunos lograron sobrevivir y sus descendientes siguen habitando en la actualidad.

Mientras tanto, en 1829 México lograba su independencia y decretaba el fin de la esclavitud. Esto llegó a oídos tanto de los esclavos como de los indígenas quienes recibieron una invitación para establecerse en el norte, a condición de jurar lealtad a México y defender la frontera de los Apaches y de los Comanche, dos tribus que también habían sido desplazadas de sus territorios ancestrales.

En 1843, el jefe Espopogne Imaya firmó un acuerdo con las autoridades mexicanas para establecerse en el río Sabinas en Coahuila y así evitar ser reubicados en Oklahoma junto a algunas tribus que consideraban enemigas. Fue así que de Muskegee o Miccosukee, como eran conocidas algunas tribus afines en Estados Unidos, pasaron a ser llamados Mascogos en México.

Según la investigación De Florida a Coahuila: El grupo mascogo y la presencia de una cultura afrocriolla en el norte de México, del investigador Gabriel Izard Martínez, en 1850 llegaron cerca de 700 personas de los grupos Kikapú (Kickapoo), Afro-Seminoles y Afro-Miccosukee.

A finales de 1851, en recompensa a sus servicios, fueron autorizados a asentarse más al interior del Coahuila, asignándoseles cuatro sitios de ganado mayor en El Nacimiento, donde sufrieron constantes ataques de indígenas rivales, así como de malvivientes texanos que trataban de secuestrarlos para venderlos como esclavos en los Estados Unidos debido a su ascendencia africana.

Una epidemia de viruela en 1857 causó grandes pérdidas en la comunidad y el reconocimiento de Estados Unidos a su nación hizo que algunos aceptaran establecerse en Oklahoma o se alistaran como guardias de fronteras. Tras varios incumplimientos de promesas, algunos volvieron para establecerse permanentemente en en el municipio de Múzquiz, en el estado mexicano de Coahuila, y en la ciudad de Bracketville, en el estado de Texas.

Traducción del Tweet: La trama se complica. Mi familia ha determinado que esta foto coloreada muestra a mi tatarabuela, Francisca Martínez. Nació en Monclova, México, un pueblo conocido por ayudar a las personas anteriormente esclavizadas de los Estados Unidos y que fue una posible parada clandestina del Ferrocarril a México.

Los mascogos en la actualidad

Hoy en día cerca de 60 familias descendientes de los mascogos viven en Múzquiz, cerca de la frontera entre México y Estados Unidos. Habitan en sencillas casas de adobe, donde suelen criar animales y se dedican principalmente a la agricultura. También son conocidos como excelentes jinetes.

Su idioma está muy relacionado con el gullah, una lengua criolla hablada en Carolina y Georgia, compuesto de vocabulario inglés, pero con estructura basada en lenguas africanas, indígenas y español. Actualmente sólo lo habla un puñado de las personas mayores de la comunidad y corre inminente riesgo de desaparecer, pues la mayoría se comunican en español y algunos en inglés.

Su herencia cultural más reconocida son sus cantos gospel, similares a los de otros pueblos afrodescendientes de Norteamérica. Otra es la gastronomía, que mezcla técnicas de cocina africana como el pilón para quebrar el maíz e integrar otros ingredientes americanos y europeos. De ahí viene el soske (una bebida de maíz) y el soske bread (pan de maíz quebrado).

La cultura está en peligro. Comó afirmó Charles Emily Wilson, promotora de la memoria histórica de la comunidad en Brackettville, Texas: “Por más de 200 años mantuvimos viva nuestra doble herencia africana e india. Nuestro lenguaje y nuestro estilo de vida, nuestras canciones y bailes, nuestra filosofía y nuestra cocina, todo nos recordaba nuestras raíces distintivas”.

Los mascogos de El Nacimiento celebran el Juneteenth cada 19 de junio para conmemorar el aniversario de la llegada de las tropas federales a Galveston, Texas, en 1865 para tomar el control del estado y garantizar la liberación de todas las personas esclavizadas. En esta fiesta los acompañan representantes de los kikapú, pueblo con el que han compartido su historia reciente, y autoridades mexicanas.

Quienes permanecen en territorio estadounidense celebran el tercer fin de semana de septiembre el Seminole Day como homenaje a sus antepasados enterrados en el Seminole Negro Indian Scouts Cemetery de Brackettville, con la esperanza de mantener vivos su identidad y sus tradiciones.

Más información:

De Florida a Coahuila: El grupo mascogo y la presencia de una cultura afrocriolla en el norte de México

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