LA PAZ, Bolivia (AP) — Una semana después de un aumento del 84% en el precio del diésel para los grandes consumidores la escasez y las filas para cargar combustible continuaban el lunes en Bolivia en medio de un creciente malestar social contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz tras el escándalo que involucra a su exasesor argentino encarcelado por presunto intento de feminicidio.
Agricultores del oriente desafiaron el estado de excepción con protestas y anunciaron marchas con tractores para esta semana, según el dirigente del gremio Javier Núñez. “Estamos en plena cosecha de invierno y los perjuicios son enormes, no podemos esperar más las promesas del gobierno”, dijo.
Centenares de agricultores salieron el domingo a protestar con tractores en el oriente para exigir abastecimiento y la derogatoria del ajuste en el diésel.
“El aumento de precio no ha resuelto el problema. Sigue la escasez y el decreto sólo alentará el mercado ilegal de combustibles y el contrabando. La cosecha está demorada y los costos repercutirán en los precios”, acotó Klaus Frerking, el presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) que agrupa a grandes y pequeños productores de granos.
El aumento del precio del diésel rige para la industria y los grandes consumidores. El incremento busca acercar el precio al costo de importación para aliviar la fuerte carga sobre las finanzas públicas. La escasez de dólares es la principal causa que impide importar combustibles para cubrir la demanda, admitieron las autoridades.
Paz no ha tenido apariciones públicas desde hace una semana cuando la novia de su exasesor personal Fernando Cerimedo sobrevivió a un ataque armado y acusó a Cerimedo de pretender acallarla implicando a su pareja en presuntos negociados con el gobierno.
Cerimedo permanecerá recluido en un penal de la región de Santa Cruz, en el oriente, por seis meses mientras avanzan las investigaciones y tiene otra causa abierta por supuesto enriquecimiento ilícito.
Paz salió debilitado de las duras protestas de 53 días entre mayo y junio y el escándalo ha golpeado más su imagen. El estado de excepción decretado para aplacar las manifestaciones vence el 17 de septiembre y muchos sectores ya iniciaron protestas que amenazan con recrudecer en los próximos días.
Cerimedo “tenía un rol indeterminado, un poder grande y tomaba decisiones que no eran apropiadas para un asesor extranjero", dijo a The Associated Press el diplomático y exembajador de Bolivia en Estados Unidos, Jaime Aparicio.
Agregó que “nadie quiere que (Paz) se vaya del gobierno, creo que los bolivianos esperan un cambio de timón, un mea culpa a partir del cual pueda hacer los cambios que el país requiere. Es una última oportunidad que tiene el presidente para dar un giro radical”.
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